domingo, 23 de enero de 2022

90. La muerte de Jorge V del Reino Unido

 

El rey Jorge V del Reino Unido tuvo muy mala salud en sus últimos años. Era un fumador empedernido, como lo fue también su hijo Jorge VI (padre de la reina Isabel, muerto de cáncer de pulmón). Se hirió gravemente el 28 de octubre de 1915, cuando su caballo lo tiró al suelo durante una revisión de tropas en Francia y su excesiva afición al tabaco exacerbó sus recurrentes problemas respiratorios. Padecía de pleuresía y enfermedad pulmonar obstructiva crónica. En 1925, para recuperar la salud y por indicación de sus médicos, partió a regañadientes en un crucero privado por el Mediterráneo; fue su tercer viaje al extranjero desde el inicio de la guerra y sería el último. Enfermó gravemente de septicemia en noviembre de 1928 y durante los siguientes dos años su hijo Eduardo se hizo cargo de muchas de sus responsabilidades. En 1929, la sugerencia de un nuevo descanso en el extranjero fue totalmente rechazada por el rey «En vez de ello se retiró durante tres meses a Craigweil House, en el centro turístico de Bognor, Sussex. Pero nunca se recuperó completamente. En su último año se le administró oxígeno en varias ocasiones. A sus padecimientos físicos se unían otros, familiares. La muerte de su querida hermana Victoria, lo había afectado considerablemente, al punto de haber cancelado su participación en la apertura del parlamento, en noviembre. El triste funeral de Victoria fue la última ocasión en que el monarca, de 70 años, apareció en público. Además, El rey había pasado los últimos años de su vida atormentado por su heredero. Eduardo, príncipe de Gales, poco interesado en los asuntos de Estado, se hallaba absolutamente encandilado por Wallis Simpson, norteamericana y casada por segunda vez. El rey Jorge estaba seguro de que su hijo arruinaría todo: "Cuando yo muera, el muchacho se arruinará en doce meses".

La noche del 15 de enero de 1936, el rey llegó a su dormitorio en Sandringham House quejándose de un resfriado; nunca más saldría de la habitación con vida. Se puso cada vez más débil hasta perder poco a poco la conciencia. Para el 20 de enero se encontraba cerca de la muerte. En la mañana del 20 de enero, los médicos reales estaban absolutamente preocupados. El corazón de Jorge V, que se encontraba en cama desde hacía algunas semanas, estaba fallando. El rey no sobreviviría mucho tiempo. A las 10 de la noche, el rey había entrado en un coma irreversible y la familia real se reunió en su habitación. Sus médicos, encabezados por lord Dawson de Penn, emitieron un boletín con unas palabras que se volvieron famosas: «La vida del rey se mueve pacíficamente hacia su fin».​ La reina María y el futuro rey Eduardo VIII le dijeron que no deseaban prolongar la vida del monarca, que tenia 70 años de edad, si su estado llegaba a ser claramente irrecuperable  Pero no se trataba solo de preocupación por el sufrimiento del rey. Existía otra cuestión:  Si el rey moría pasada la medianoche, la noticia no llegaría antes del cierre de los periódicos de la mañana y saldría publicada en los diarios de la tarde, más sensacionalistas. El jefe de los médicos de la casa real, Lord Dawson, telefoneó a su esposa para que ésta ordenara, en su nombre,  al  «Times» que retrasara la primera edición del 21 de enero porque la noticia que esperaba todo el Imperio británico estaba a punto de desarrollarse. Pero a las   11 de la noche el rey seguía con vida y era evidente que la última etapa podía durar aún  horas. 

El diario privado de Dawson, descubierto después de su muerte. En 1.986 este diario privado se hizo público a los 50 años de los hechos. Y entonces  se supieron los hechos que rodearon la muerte del rey.

"Pero en un proceso poco acorde con esa dignidad y esa serenidad que él tanto merecía, y que exigían una breve escena final. Las horas durante las cuales se espera el fin del mecanismo agota a los espectadores y los mantiene tan tensos que no pueden apelar al solaz de la reflexión",  leemos en el diario de Dawson.

El arzobispo de Canterbury, Cosmo Gordon Lang, rezaba a la cabecera del rey inconsciente. Una vez que el arzobispo se retiró, Lord Dawson preparó las inyecciones letales: 

"Decidí determinar el fin e inyecté yo mismo 3/4 de gramo de morfina y poco después 1 gramo de cocaína en la vena yugular distendida. Yo mismo lo hice porque era evidente de que la enfermera se sentiría turbada ante este procedimiento. Aproximadamente un cuarto de hora después la respiración se calmó, el semblante se serenó, pues la lucha física había cesado".

 La muerte del rey fue certificada a las 23.55 del 20 de enero, exactamente a tiempo para que, a la medianoche, la radio BBC comunicara la noticia y los diarios matutinos la publicaran en sus prestigiosas portadas. Cuando Lord Dawson comprobó que la vida del rey se había extinguido, la reina María besó la frente de su marido y, acercándose a su hijo, se inclinó profundamente. Había iniciado el reinado de Eduardo VIII.

Todo el Imperio pensó que el rey había muerto de forma natural. Un fin pacífico a medianoche, titulaba a la mañana siguiente en «Times», considerado el vehículo más apropiado para los anuncios importantes a la nación británica.

¿Se trató de eutanasia? Esta práctica no estaba contemplada por la ley en 1936, de hecho, todavía no ha sido legalizada en Gran Bretaña y, además, debe ser decidida de antemano por el paciente. No hay indicación alguna de que el propio rey haya sido consultado por lo que algunos historiadores afirman que, realidad, Jorge V fue asesinado.

Los diarios de Dawson fueron examinadas por su biógrafo, Francis Watson, cuando preparó un libro que apareció en 1950. A petición de la viuda del médico, el biógrafo omitió cualquier referencia a la eutanasia que había tenido lugar en el castillo de Sandringham. "Quizás debería haberlo incluido en el libro en ese momento", dijo Watson. "Pero Lady Dawson no lo quiso en el libro y yo estuve de acuerdo. No creí que fuera apropiado".

En un discurso pronunciado por Lord Dawson en la Cámara de los Lores, durante un debate parlamentario celebrado diez meses después de la muerte del rey, el médico real habló en contra de un proyecto de ley que habría legalizado la eutanasia, pero lo hizo sin condenarla. En cambio, describió esta práctica como un «acto de misericordia» y argumentó que era mejor dejarlo a la conciencia de los médicos individuales en lugar de los reguladores oficiales.

«Uno debe hacer que el acto de morir sea más suave y pacífico, incluso si implica una reducción de la duración de la vida«, agregó Lord Dawson. «Si no podemos curar por el amor de Dios, hagamos todo lo posible para aliviar el dolor«. «En mi opinión, el rey fue asesinado por Dawson«, dijo Kenneth Rose, un biógrafo de Jorge V. Sir Douglas Black, quien fue presidente del Real Colegio de Médicos, dijo que Lord Dawson parecía haber cometido un acto «malo» por un bien «marginal», es decir, el anuncio de la muerte del rey el «Times».



 


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