jueves, 8 de julio de 2021

60. La canción y su historia

 


La idea para escribir las historietas de este blog pueden venir de casi cualquier sitio: de una película que veo, de algo que leí cuando era niña, de un documental, de una idea que se apunta en una conferencia, aunque no se desarrolle. Una vez que llama mi atención, busco mas datos para completarla, imágenes para ilustrarla, me aseguro de fechas y nombres, y cuando está lo suficientemente redonda, entonces y solo entonces publico la entrada. Ya publicada en el blog, la releo, para enmendar los errores mecanográficos, o algùn signo de puntuación mal puesto. Cuando creo que está  correcta, le doy al botoncito  de "compartir en Face book" Y ya está.

Me temo que hoy no voy a sorprender a nadie. El grupo de personas que recibe una notificación de que he publicado un enlace son los que Face book tiene registrados como mis "amigos" y no son más que alrededor de 70, 73 creo. Suponiendo que todos ellos vayan a ver ese enlace, y ya es mucho suponer, como todos son más o menos de mi quinta, supongo que todos conocen la historia, o les suena de algo. Pero es que este blog es algo más que un blog, es una "tela de araña". Me explico. La araña teje su tela, y la deja ahí tendida. No tiene la seguridad de que algo vaya a caer en ella. He tenido muchos blogs. Y he eliminado casi todos. Ahora me arrepiento, se han perdido algunos textos memorables. Escribí uno sobre las semanas en las que estuve en unas excavaciones de unos dólmenes del Calcolítico en Alcalá del Valle ¿Te acuerdas, Merche? Aquel día yo estaba "en estado de gracia" y salió algo irrepetible. Con aquello Berlanga hubiera hecho una película que hubiera sido famosa: la marquesa un poco loca enamorada del dirigente comunista del pueblo que parecía un bandolero sacado de las primeras películas de Carmen Sevilla (por las patillas que gastaba), el hijo de la marquesa, un pirado que iba vestido con pantalón  de camuflaje y botas militares, con un machete al cinto y la cabeza rapada, el delincuente juvenil (había prendido fuego a la casa de sus abuelos) que iba todos los días a la excavación a mirar extasiado a una de las arqueólogas, el sargento de la Guardia Civil, muchos años destinado en Ceuta, que estaba todo el día inhalando algo por la nariz (sospechábamos que dentro de aquel botecito había algo diferente de lo que anunciaba el inofensivo nombre de producto farmacéutico), el hombre ya mayor (aunque incomprensiblemente lo llamaban "el Niño") que nos contaba, como presumiendo de ello, que una vez había encontrado una estatua de piedra y la había roto "por si había oro dentro", las parejas de novios que, tras casarse en el pueblo, iban a los dólmenes para hacerse fotos para el álbum de la boda... Una galería de personajes surrealistas que parecían imposibles de inventar.

He decidido que llegará un momento en el que no tenga ganas, o cabeza para seguir escribiendo, dejaré de escribir pero no eliminaré ni este blog ni el de Mujeres por descubrir, y los dejaré suspendidos en la red en la red per saecula saeculorum como una tela de araña en la que cualquier día puede caer una mosca despistada que llega desde un buscador o vaya usted a saber desde donde. Y esa mosca puede ser de otra generación. Cabe dentro de lo posible que no conozca  la historia, ni la canción. De forma que escribo este post como quien lanza al mar una botella con un mensaje dentro.

Vosotros coetáneos míos, y además muy leídos (yo escojo a mis amigos) habéis visto la foto del encabezamiento  y sabéis que me refiero a la canción "Libre" que hizo famosa Nino Bravo y a Peter Fechter, que no fue la primera persona que murió en el Muro de Berlín, pero sí el primero que se hacía famoso aunque el autor de la canción, José Luis Armenteros, negó que se refiriera concretamente a él, aunque reconoció la inspiración.

La primera víctima mortal en el muro fue una mujer, Ida Siekmann, en agosto de 1961. La mujer, desesperada, se tiró desde la ventana de su casa tratando de superar la pared y llegar al otro lado. Las severas heridas ocasionadas por la caída provocaron su muerte.

Ya había transcurrido un año desde la construcción del Muro de Berlín cuando dos jóvenes alemanes que se encontraban en el lado Este querían sortear el obstáculo e irse a radicar a Alemania Federal. La misión era complicada. Peter Fechter y Helmut Kulbeik pasaron varias semanas observando con detenimiento cada movimiento de la guardia, las rutinas, las diferentes características de la construcción. Hasta que se les ocurrió un plan. Algo precario, pero ellos consideraban que si aprovechaban la velocidad y la agilidad de sus 18 años podía tener éxito. El 17 de agosto de 1962 se decidieron a llevarlo a cabo. Peter y Helmut eligieron cuidadosamente el lugar desde donde intentarían la fuga. El Muro se iba reformulando todo el tiempo, semana a semana adquiría nuevas medidas de seguridad para no ser traspasado, así que el plan tenía que ir cambiando de forma improvisada, por lo que estaba lejos de ser perfecto. A lo largo de su recorrida su ancho variaba, había barreras, torres de vigilancia, sistemas de disparo automático, distinto número de tropas. Todos esos factores entraron en su análisis.

Los dos adolescentes se escondieron en una panadería (otras fuentes dicen una carpintería) pegada al Muro. En ese lugar exacto la seguridad parecía vulnerable. Conocían de memoria el movimiento de los guardias. Había un breve momento en que se producía un punto ciego en el lugar que ellos se encontraban. Debían aprovecharlo. Saltar, caer en lo que se denominaba Pasillo de la Muerte, (también conocido como Zona de Seguridad o Zona de nadie), un pasaje que estaba entre los dos muros, correr rápido una decena de metros hasta alcanzar el Chech Point Charlie, el más cercano punto de entrada a Berlín Oeste que tenían. Luego sortear el alambre de púa y trepar la cerca para caer del lado occidental.

Peter Flechter (un obrero de la construcción de 18 años) y su amigo lograron saltar sin ser vistos pero mientras escalaban el cerco, el último obstáculo, que los separaba del lado Occidental, fueron divisados por los guardias del lado Oriental. Primero fue un grito. Seco, terminante, intimidatorio. Los chicos no giraron la cabeza y apuraron sus movimientos. Enseguida llegó la ráfaga de disparos.

Helmut consiguió llegar a lo alto del muro y dejarse caer del otro lado. Estaba ileso. Y en libertad.



Peter fue alcanzado por una bala que le hirió en la pelvis. Cayó de espaldas contra la tierra. Quedó tirado en la Zona de Nadie. A su alrededor se fue formando un charco de sangre oscura. Además de los soldados de ambos lados de la división, muchas otras personas, incluidos periodistas, habían presenciado el hecho. Los testigos pidieron que atiendan al chico que estaba tirado. Estaba con vida pero perdía mucha sangre. La gente se fue acumulando y comenzó un griterío pidiendo clemencia y humanidad. Pero nadie fue a asistir a Peter. Los soldados del lado occidental le tiraron un botiquín para que intentara unas curaciones preliminares. Fue una idea ridícula. El chico estaba demasiado débil y semiinconsciente. Los soldados de ambos lados no se animaban a acudir en su ayuda.  Tres días antes, en otro incidente, un soldado de la RDA había muerto por un disparo de un policía occidental y nadie se atrevía a intervenir. Durante 50 minutos Peter Flechter agonizó ante la vista de cientos de personas que solo miraron. Cuando dos soldados del lado oriental lo recogieron, una hora más tarde ya nada se podía hacer. Peter, a los 18 años, había muerto de un balazo, procurando su libertad, tratando de cruzar el muro absurdo.





Durante la tarde hubo protestas en Berlín Occidental no sólo contra la República Democrática Alemana, sino también contra las fuerzas militares de Estados Unidos, a las que se acusaba de pasividad. El Alcalde de Berlín, Willy Brandt, intentó calmar a la población, pero hacia media noche, unas 10.000 personas se manifestaron e incluso tiraron piedras contra un autobús de tropas rusas que se dirigían al monumento en Berlín Occidental que custodiaban.

En los días siguientes, el Canciller Konrad Adenauer escribía a Nikita Jrushchov protestando porque en "una gran ciudad del mundo civilizado" se negara los primeros auxilios a un joven. Pero también pidió al embajador estadounidense Walter C. Dowling que en el futuro se interviniera para ayudar a la víctima.

Monumento a Peter Fetcher
Se colocó una cruz en el lado occidental cerca del punto donde cayó y murió Fechter. En el primer aniversario de su muerte, Willy Brandt, entonces alcalde de Berlín occidental, depositó una ofrenda de flores. Después de la reunificación alemana, en 1990, se construyó el Monumento a Peter Fechter (Zimmerstraße), en el lugar donde cayó del lado este, y se ha convertido en punto focal de algunas de las conmemoraciones referentes al muro. La calle donde fue tiroteado toma su nombre a partir de agosto de 2012.

En marzo de 1997 (treinta y cinco años después de los hechos); dos antiguos guardias de Alemania del Este (el tercero había muerto ya), Rolf Friedrich y Erich Schreiber fueron acusados de la muerte de Fechter, y allí admitieron haber disparado. Fueron hallados culpables y condenados a 21 meses  de prisión, en libertad bajo custodia, ya que según los jueces era imposible decir con seguridad cual de los tres guardias había efectuado el disparo mortal.

Durante el juicio también quedó claro que las heridas de Fechter eran mortales, de manera que de haber sido asistido, habría muerto de todas formas. Sin embargo, en el libro "Muerte en el Muro... El caso Peter Fechter", los periodistas Lars-Broder Keil y Sven Felix Kellerhoff ahondaron en ese interrogante y elaboraron una minuciosa reconstrucción de los hechos que demuestra que un movimiento desde cualquiera de los dos lados hubiese salvado la vida del joven, en lugar de desatar un tiroteo, como entonces se justificó.

Hasta el final hubo quienes no perdieron la esperanza de fugarse. Winfried Freudenberg fue la última víctima que se cobró el Muro. Fue en 1989, poco antes de que desapareciera. Trató de cruzar en un globo casero (se conocían intentos exitosos de familia enteras) pero el artefacto se desplomó desde una altura considerable. ¿Cuantas personas murieron tratando de cruzar el muro? Según lo que leáis, 140, 0 200, incluidos niños. No hay datos seguros.

Pasaron 9 años. En  1.971 que Nino Bravo sacó la la canción "Libre", que le habían escrito José Luis Armenteros y Pablo Herreros. Armenteros desvinculó la letra de la canción, es más, declaró que se quedó estupefacto cuando conoció la historia de Fechter, por las innegables semejanzas entre canción y hecho real. ¿Se inspiró en un hecho real o el que la prensa volviera a airear la historia de Fetcher al cun¡mplirse el décimo aniversario?  En realidad da lo mismo. Fue una de las canciones más afamadas de Nino Bravo y lo hizo aún más famoso. Pero las cosas nunca salen como se planean. Seis meses después Nino Bravo estaba muerto. El 16 de abril de 1973, un accidente automovilístico en  pleno apogeo de su carrera terminó con su vida.

Pero su canción conoció cientos de versiones. En Latinoamérica, en medio de las dictaduras, tomó una nueva vida. La balada se transformó en canción-protesta. En Chile se la utilizó durante un tiempo como código de resistencia. Sin embargo en el país trasandino hubo un episodio que generó polémica. En el Festival de Viña del Mar de 1974, Edmundo Bigote Arrocet, un cómico nacido en Argentina pero de nacionalidad chileno, finalizó su actuación cantando el tema de rodillas. El palco principal lo ocupaban Augusto Pinochet y su esposa. Las interpretaciones de esa actuación variaron radicalmente según quién las hiciera. Algunos, retrospectivamente, quisieron tomarlo como un gesto de resistencia, de enrostrarle, de rodillas, al dictador el pedido de libertad. Otros, tal vez más acertados teniendo en cuenta la trayectoria posterior de Bigote Arrocet, consideraron que se trataba de un homenaje a Pinochet, que era un gesto de gratitud por “liberar a Chile de sus males”. El cómico años después trató de desentenderse y dijo que él solo intentó recordar al cantante fallecido a quien admiraba mucho. interpretada por Nino Bravo o por alguno de las decenas de cantantes populares que se la apropiaron con el paso del tiempo se convirtió en un clásico. En un himno que le canta a las posibilidades, a la libertad y que se independizó del hecho que la inspiró. A pesar de su letra que explicita el triste final, el público privilegió el costado optimista, la apuesta a la esperanza.

La canción sigue teniendo vida. Desde publicidad en televisión de una empresa de telefonía a himno durante el confinamiento. Y para terminar, la canción, letra y vídeo, por si queréis recordar aquellos años en que teníais menos de 20 años.

Tiene casi veinte años y ya está

Cansado de soñar

Pero tras la frontera está su hogar

Su mundo, su ciudad

Piensa que la alambrada solo es

Un trozo de metal

Algo que nunca puede detener

Sus ansias de volar


Libre

Como el Sol cuando amanece

Yo soy libre, como el mar

Libre

Como el ave que escapó de su prisión

Y puede, al fin, volar

Libre

Como el viento que recoge mi lamento

Y mi pesar

Camino sin cesar

Detrás de la verdad

Y sabré lo que es al fin, la libertad


Con su amor por banderas se marchó

Cantando una canción

Marchaba tan feliz que no escuchó

La voz que le llamó

Y tendido en el suelo se quedó

Sonriendo y sin hablar

Sobre su pecho flores carmesí

Brotaban sin cesar


Libre

Como el Sol cuando amanece

Yo soy libre como el mar

Libre

Como el ave que escapó de su prisión

Y puede, al fin, volar

Libre

Como el viento que recoge mi lamento

Y mi pesar

Camino sin cesar

Detrás de la verdad

Y sabré lo que es al fin, la libertad


Libre

Como el Sol cuando amanece

Yo soy libre como el mar

Libre

Como el ave que escapó de su prisión

Y puede, al fin, volar

Libre

Como el viento que recoge mi lamento

Y mi pesar

Camino sin cesar

Detrás de la verdad

Y sabré lo que es al fin, la libertad





 


 




miércoles, 7 de julio de 2021

59. "Comerse un marrón"

 


Comerse un marrón es una expresión que se suele utilizar con el significado de  a algún problema gordo que nos viene de repente y que en principio no nos correspondía.

Seguro que mucha gente cree que la expresión "comerse un marrón" es bastante moderna. Pues en realidad no, más bien todo lo contrario, ya que su origen parece estar en algo ya fuera de uso.

Su origen, según parece, está asociado a Salamanca, donde se llamaba marrón al tronco o viga que en las construcciones populares se utilizaba para colgar la matanza, trastos, herramientas… (en la foto) es decir, el marrón era algo que cargaba con todo. Por lo tanto, el origen del dicho era más bien «cargar a alguien como a un marrón«, que cargar el marrón a alguien, que es el uso habitual en nuestros días.

He encontrado otra explicación. Que cada cual se quede con la que más le guste. La segunda explicación viene de  la Primera Guerra Mundial, donde en la batalla de Verdún, a los exploradores franceses el general Nivelle los premiaba con un “marrón glacé”, para animarlos. Esto que empezó siendo un premio, acabó teniendo teniendo connotaciones negativas, pues había un alto número de bajas entre ellos. Y pues no les compensaba la delicia del dulce con el peligro de la misión.



martes, 29 de junio de 2021

58. Mamá, no te metas

Museo Kunsthal (Rotterdam)
En octubre de 2012 el Centro de Arte de Rotterdam (conocido como Kunsthal) presentó la exposición "Avant-Gardes: The Collection of the Triton Foundation",  para celebrar el 20º aniversario del museo. Esta colección, propiedad de la familia del industrial holandés Willem Cordia, es una de las 200 más importantes del mundo, e incluye obras de Van Gogh, Picasso, Duchamp o Mondrian, entre otros. La exposición del Kuntshal era la primera vez que esta colección se exhibía al público.

Sobre las tres de la madrugada del 15 al 16 de octubre de 2.012 unos ladrones entraron en el museo, escogieron siete obras de Meyer de Haan, Gauguin, Monet, Matisse, Picasso y Freud; y huyeron en menos de dos minutos.

Cabeza de arlequín. Picasso 
Las obras eran: “Cabeza de Arlequín”, de Pablo Picasso; “La lectora en blanco y amarillo”, de Henri Matisse; el “Waterloo Bridge” y el “Charing Cross Bridge”, firmados por Claude Monet; y “Mujer ante una ventana abierta”, de Paul Gauguin. El botín incluía también “Autorretrato”, de Meyer de Hann, y “Mujer con los ojos cerrados”, de Lucian Freud.

El sistema de seguridad del Kunsthal está totalmente automatizado, y se gestiona desde una central externa, con cámaras controladas por ordenador, de manera que en el momento del robo no había ningún vigilante nocturno en el museo. Las alarmas estaban conectadas a una empresa privada  de seguridad, que alertó a la policía, pero cuando llegaron ya era demasiado tarde: los ladrones y las obras ya habían desaparecido.


Lectora en blanco y amarillo.
Matisse

En un primer momento se creyó que se trataba de un secuestro y que los ladrones pedirían un rescate al museo a cambio de las obras. La dirección del museo afirmó que estaban muy bien documentadas, aspecto que dificultaba mucho su venta. Todo un éxito para los ladrones,  pero nadie contó con que una madre sobreprotectora daría al traste con el futuro negocio de cacos, peristas y compradores. Seis rumanos fueron detenidos como supuestos autores del robo, que la Fiscalía rumana evaluó en 18 millones de euros como perjuicio, aunque la valoración de las obras ascendía a cien millones. Los detenidos no confesaban el paradero de los cuadros, que a primeros de julio continuaban en  paradero desconocido.  


Autorretrato. Meyer de Haan
Uno de los detenidos era Radu Dogaru (supuesto cabecilla del robo), cuya madre, ante la posibilidad de ver condenado a su hijo, decidió enterrar las obras en el jardín de una casa abandonada de la aldea rumana de Caracliu. La mujer, no contenta con el escondite y comprobando que la Policía cercaba el lugar, decidió trasladar los cuadros a un cementerio, pero no contenta con este segundo escondrijo, desenterró los lienzos y los quemó en la estufa de su casa. La madre de Dogaru pensó, en beneficio de su hijo, que si no había “cuerpo del delito”, tampoco habría delito y así libraría a su vástago de la cárcel.

Esa fue su primera  versión, pero a mediados de agosto la historia volvió a cambiar de rumbo: la mamá incineradora se retractó de lo dicho y los detenidos siguen negando que se hubieran quemado los lienzos. Los detenidos, por medio de su abogado, ofrecieron devolver algunos cuadros a cambio de ser trasladados y juzgados en Holanda, y no en Rumanía,donde permanecían detenidos. En agosto de 2.013 el juicio contra los seis detenidos fue aplazado hasta septiembre.  Este aplazamiento se debe a la petición de liberación bajo fianza de algunos de los presuntos sospechosos del robo. El abogado de la familia Dogaru, Catalin Dancu, ha señalado ante los periodistas que pedirá la opinión de expertos del museo del Louvre para averiguar si los lienzos fueron incinerados. "Los fiscales no saben todavía dónde se hallan los cuadros, pero se sabe con seguridad que no fueron calcinados", ha manifestado Dancu. Sin embargo, un peritaje de expertos rumanos del Museo Nacional de Historia de Rumanía revela que existen restos de tres o cuatro cuadros entre las cenizas halladas en la casa de la mujer. Entre las cenizas se hallaron pigmentos de pintura y clavos de cobre y acero, algunos con más de un siglo de antigüedad.  pero que no pueden precisar si se trata de los lienzos robados en Rotterdam. El abogado afirmó antes de entrar al juzgado que pretende proponer a los fiscales la entrega de cinco cuadros a cambio de que sus clientes cumplan su condena en Holanda. Radu Dogaru, de 29 años, se enfrenta a un máximo de 20 años de cárcel, mientras que su madre puede ser condenada a una pena de hasta 10 años, en una causa aparte, si se demuestra que ha quemado los valiosos lienzos. "Esperamos que Radu Dogaru se escape de una condena máxima de veinte años de cárcel por robo con consecuencias extremadamente graves", ha señalado el abogado del presunto ladrón, Catalin Dancu. Sus cómplices se arriesgan a una condena de entre siete y 20 años.


Mujer con los ojos cerrados.
Lucien Freud
Dogaru, de 29 años, realizó el espectacular robo acompañado de Adrian Procop, de 21 años, que se encuentra bajo búsqueda y captura, de modo será juzgado en rebeldía. Entre los otros inculpados figuran Mihai Alexandru Bitu y Eugen Darie, que supuestamente ayudaron a los dos ladrones en el intento de vender las obras, y Petre Condrat, un exmodelo que reconoció haber visto dos lienzos robados, un Matisse y un Gauguin, en su encuentro con un potencial comprador en Bucarest.  El caso de los cuadros, quemados, o no, que yo sepa, sigue abierto.


Puente de Waterloo. Monet


sábado, 26 de junio de 2021

57. El año sin verano

 

Canal de Chirchester. Obra de Turner

Con el nombre de "año sin verano" se conoce al año 1.816, aunque todo comenzó en 1.815.

El 5 de abril de 1815. después de varios siglos de inactividad, se produjo una erupción gigante en el monte Tambora, que se encuentra en la isla de Sumbawa en la actual Indonesia, seguida de estruendosos sonidos de detonación que se escucharon en Makassar en Sulawesi a 380 kilómetros (240 millas) de distancia, Batavia (ahora Yakarta ) en Java a 1.260 kilómetros (780 millas) de distancia, y Ternate en las Islas Molucas a 1.400. kilómetros (870 millas) de distancia. En la mañana del 6 de abril, cenizas volcánicas comenzaron a caer en Java Oriental con débiles sonidos de detonación que duraron hasta el 10 de abril. Lo que en un principio se pensó que era el sonido de disparos de armas se escuchó el 10 de abril en Sumatra, a más de 2.600 kilómetros (1.600 millas) de distancia. fuerza inusitada que tuvo consecuencias en el clima en todo el mundo, especialmente durante el año siguiente, 1816. Fue la erupción volcánica más poderosa conocida en 1.300 años, con un índice de explosividad volcánica (VEI) de 7. La erupción expulsó de 160 a 213 kilómetros cúbicos (38 a 51 millas cúbicas) de material a la atmósfera. Aunque su erupción alcanzó un clímax violento el 10 de abril de 1815, se produjo un aumento de vapor y pequeñas erupciones freáticas durante los siguientes seis meses a tres años. La ceniza de la columna de erupción se dispersó por todo el mundo. La expulsión de  millones de toneladas de polvo, cenizas volcánicas y dióxido de azufre a la atmósfera superior. tuvo consecuencias en el clima de todo el mundo, que se hicieron evidentes en 1.816 Como es normal tras una erupción volcánica fuerte, las temperaturas mundiales descendieron debido a la reducción de la luz solar por la capa de polvo en la estratosfera. Los investigadores han podido comprobar que la gigantesca nube de partículas repartidas por todo el mundo bloqueó la luz solar y produjo tres años de enfriamiento planetario. Si ya en el verano de 1815 se observaba en el cielo una «extraña neblina rojiza que "a duras penas se disipaba", para verano del año siguiente las consecuencias eran innegables. 

Anomalías del clima del verano de 1,816,
en comparación con la climatología de
1.971-2.000
Las consecuencias en todo el planeta fueron desastrosas, ya que las temperaturas bajaron de repente varios grados. Las cosechas se malograron, la lluvia se triplicó en algunas zonas del mundo (como en los polos) y nevó copiosamente en lugares cercanos al ecuador, como el sur de México y Guatemala.  En Massachusets en mayo de 1816, sin embargo, la escarcha quemó la mayoría de las cosechas que se habían plantado, y el 2 de junio una gran tormenta de nieve produjo muchas muertes. En julio y agosto, se observó hielo en ríos y lagos en latitudes tan al sur como Pensilvania y Virginia. Fueron comunes impresionantes y rápidas oscilaciones de temperatura, pasando en cuestión de horas de las normales o superiores a lo normal del verano (tan altas como 35 °C) a cercanas al punto de congelación. Aunque los granjeros de Nueva Inglaterra consiguieron que las cosechas de maíz y otros granos llegaran a madurar, los precios subieron considerablemente. La avena, por ejemplo, casi multiplicó por ocho su precio, pasando de 12 centavos por bushel del año anterior a 92 centavos. En junio de 1816, una tormenta de nieve azotó el norte del estado de Nueva York. En julio y agosto, las heladas en Nueva Inglaterra asolaron las granjas. El granizo golpeó Londres durante todo el verano. Murieron unas 70.000 personas. Europa, que todavía se estaba recuperando de las guerras napoleónicas, padeció la escasez de comida al malograrse las cosechas por las fuertes lluvias y bajas temperaturas. Estallaron disturbios en Gran Bretaña y Francia y se saqueaban almacenes de grano y panaderías. Sin embargo, la violencia fue peor en Suiza, donde los veranos de 1816 y 1817 fueron tan fríos que se formó hielo nuevo en los glaciares, donde el hambre forzó al gobierno a declarar emergencia nacional. En China, las anómalas bajas temperaturas durante el verano y el otoño asolaron la producción de arroz en la provincia de Yunnan en el sudoeste, extendiendo la hambruna. En el fuerte Shuangcheng, ahora en la provincia de Heilongjiang, se informaba de tierras devastadas por la escarcha tardía, lo que resultó en la deserción de los reclutas. Se produjeron nevadas veraniegas en varias localidades de las provincias de Jiangxi y de Anhui, al sur del país. En Taiwán, que posee clima tropical, nevó en Hsinchu y en Miaoli y heló en Changhua.

Los cielos amarillos típicos del verano de 1.816 quedaron inmortalizados en muchas pinturas de Turner (ver ejemplo en la ilustración de la parte superior).

Portada de "Frankenstein o
el miderno Prometeo".
edición de1.831
Lord Byron abandonó Inglaterra, huyendo de la bancarrota y de un matrimonio fracasado. La sociedad londinense le había repudiado abiertamente y decidió expatriarse, dirigiéndose a Suiza, donde alquiló un palacete a orillas del lago Lemán. Era el mes de junio de 1816. Percy Shelley, expulsado de Oxford, había sido desheredado por su padre y el poeta, enamorado de Mary Godwin, abandonó a su esposa e hijos y se escapó a Suiza con ella. Allí visitaron a Byron, que estaba acompañado por su médico personal John Polidori. La lluvia y tormentas les obligaron a quedarse en Villa Diodati durante varios días sin poder salir de la casa. Para matar el aburrimiento Byron les retó a escribir una historia de terror. Mary concibió una idea: esa idea fue el germen de la que es considerada la primera historia moderna de ciencia ficción y una excelente novela de terror gótico: Frankenstein o el moderno Prometeo, publicada en 1.818.


Escena de "Remando al viento"
De los cuatro, solo Polidori completó la historia.  Por su parte, Byron se las arregló para escribir un fragmento basado en las leyendas sobre vampiros que había oído durante sus viajes a través de los Balcanes. Polidori utilizó este fragmento para crear la novela El vampiro en 1.819, en la que se inspiró Bram Stoker para crear Drácula. La película "Remando al viento", de Gonzalo Suarez, recrea el encuentro de estos personajes y los días que pasaron a las orillas del lago Leman durante aquel inusual verano que no existió.




sábado, 19 de junio de 2021

56. La lección de marketing de la sibila cumana

 


Al igual que el santuario de Apolo en Delfos poseía un oráculo donde el dios Apolo respondía a las consultas de los devotos, a través de una mujer que transmitía las respuestas del dios (habitualmente muy oscuras y crípticas) que los sacerdotes interpretaban después  para los consultantes, en la colonia griega de Cumas, muy cerca de Nápoles, existía también un santuario de Apolo, con su correspondiente oráculo, también servido por una mujer llamada Sibila. No se sabe si la primera de las mujeres que profetizaron en nombre de Apolo se llamaba Sibila y se usó ese nombre para todas las que vinieron detrás o la palabra sibila significaba simplemente "mujer a quien los antiguos griegos y romanos atribuían la facultad de predecir el futuro". La de Cumas se consideraba la más importante de las diez sibilas conocidas. Algunos primeros griegos, Hesíodo y Platón, por ejemplo,  solo hablan de una sibila. Se cree que se refieren a la sibila llamada Herófila, que profetizó la guerra de Troya. Hesíodo y Platón solo mencionan a una, pero con el tiempo el número se incrementó a a tres, diez y hasta doce. En todos los casos, más que por su nombre, que no poseían, se conocían por el gentilicio del paraje donde moraban. Una lista realizada por Varrón recogida en una obra de Lactancio, llega hasta diez:​sibila de Samos, sibila eritrea, del Helesponto, frigia, cimeria,  délfica, cumana, libia, tiburtina y babilónica o pérsica.

Apolo, enamorado de la sibila de Cumas, le habría prometido cualquier cosa que ella deseara, y ella, cogiendo un puñado de arena, le pidió vivir tantos años como granos de arena encerraba en el puño, pero se le olvidó pedir al mismo tiempo la eterna juventud, así es que con los años envejeció y envejeció,  empezó a consumirse tanto que la pusieron en una jaulita  que colgaron del templo de Apolo en Cumas. Los chiquillos iban hasta allí a burlarse de ella "Sibila, ¿qué quieres?" le gritaban y ella, con un hilillo de voz, contestaba "Morir" La leyenda dice que vivió nueve vidas humanas de 120 años cada una (1).

La sibila de Cumas reunió todas las profecías sobre el futuro de la ciudad de Roma, que ocuparon 9 libros y fue a ofrecérselos al Tarquinio el Soberbio, el séptimo y último rey de Roma, al que le pidió una enorme suma por los 9 libros. Tarquinio se negó, pensando que los conseguiría por menos dinero. Entonces la sibila se retiró, quemó tres libros y le volvió a ofrecer al rey los 6 restantes por el mismo precio que los 9 iniciales. Tarquinio volvió a negarse. La sibila quemó otros tres y ofreció los 3 que quedaban. El rey, ante el temor de quedarse sin ninguno, terminó comprando 3 libros por el mismo precio que se había negado a pagar por 9. Estos tres libros fueron guardados en el templo de Júpiter y eran consultados en situaciones muy especiales. En 83 a. C. el fuego destruyó los llamados Libros Sibilinos originales y hubo que formar una nueva colección que no ha llegado hasta nuestros días porque en 405 d. C. el general romano, de origen vándalo,  Estilicón, ordenó su destrucción. Estos libros ejercieron gran influencia en la religión romana hasta el reinado de Augusto.   


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(1) Esta historia recuerda mucho a un cuento de "El asno de oro", de Apuleyo, donde una mujer pide a los dioses en el santuario de Asclepios quedarse embarazada. Cumplido el tiempo del embarazo, el vientre de la mujer sigue creciendo y creciendo. La mujer vuelve al santuario y los sacerdotes le aclaran "que pidió quedarse embarazada, no tener un hijo", por lo que debe aceptar la forma en la que los dioses escucharon su ruego.


lunes, 7 de junio de 2021

55. La plaga convertida en arte

 

De plaga de insectos a obra de arte; el paso es posible y se materializó gracias al descubrimiento de América. Cuando los españoles llegaron a las indias observaron como los indígenas recolectaban unos pequeños insectos que se encontraban en un cactus de la zona (esos insectos no eran sino una plaga del nopal) y solo viven sobre ese cactus.

Las hembras de esos insectos se recogían, se dejaban secar y se molían, dando como resultado un extraordinario tinte de un rojo oscuro, muy saturado, de extraordinario poder tintóreo, muy superior al de los pigmentos que se utilizaban en Europa. Se trata de lo que se llamó "cochinilla de Indias" o "grana", para distinguirla de los pigmentos rojos procedentes de Florencia o Venecia, con un poder tintóreo muy inferior  Pero ese tinte tenía el inconveniente de que,  siendo ideal para teñir textiles,  no se podía utilizar para pintar con él.  

En Méjico se utilizaba para teñir telas, con un resultado también extraordinario, por su resistencia y duración. Aún existen textiles que datan del siglo III a. C. que conservan su colorido extraordinario. Cuando se descubrió la manera de tratar el tínte líquido resultante de la molienda de las hembras de cochinilla para que se pudiera usar en la pintura al óleo, se produjo una revolución en la paleta de rojos que teñiría el arte sacro y secular europeo durante más de tres siglos.

Existen dos tipos de pigmentos: los pigmentos "a secas", de origen inorgánicos, (minerales) y los pigmentos laca, que tienen una doble composición (una parte inorgánica sobre la que se fija un colorante de naturaleza orgánica). El procedimiento descubierto que permite la utilización de la cochinilla en pintura es:

- Se filtra la disolución coloreada procedente de moler los insectos desecados y se le añade alumbre (sulfato doble de alúmina y potasio, de color blanco que se halla en las rocas y en la tierra; posee propiedades astringentes y se emplea en medicina y en la industria), lo que en condiciones especificas de PH produce un precipitado sólido que se debe separar del líquido volviendo a filtrar.

- Ese precipitado, una vez seco, ya es un pigmento sólido que molido, se podía utilizar en pintura como los demás (no solo para obtener un rojo puro, sino también para, mezclado, obtener malvas, rosados,  morados y púrpuras).

Cuando la cochinilla se empezó a ser enviada en los barcos a España se convirtió, en una de las presas más codiciadas por los piratas. Solamente el oro y la plata superaban a la cochinilla en las riquezas (y hay historiadores que afirman que la cochinilla superó al oro) que proporcionó a la Corona española, que tenía el monopolio de su producción y comercio. La primera vez que aparece documentada una venta de carmín de Indias es en la feria de Medina del Campo en 1.565.

Los pintores, al principio, fueron un poco reticentes a usar la cochinilla de Indias. Al fin y al cabo estaban acostumbrados al carmín de Florencia y al de Venecia. El mismo Pacheco, suegro de Velázquez, en su Tratado de la pintura, recomienda, explícitamente,  usar el de Florencia con preferencia al de Indias.  Con el tiempo, la mayoría de los grandes pintores terminaron usándolo en sus obras, como se  llega a especificar en los contratos. En los laboratorios del Museo del Prado, que están equipados con modernísima tecnología,  se ha encontrado cochinilla de Indias en los análisis de pigmentos en obras de Velázquez, Zurbarán, el Greco, Mazo y Murillo, entre los españoles, Tiziano y Tintoretto (hijo de un tintorero veneciano, por cierto), Rubens, Van Dyck, Rembrandt y Reynolds, entre los extranjeros también la usaron.

Durante el siglo XIX comienza el auge de las pinturas sintéticos en tubo, y el uso de este pigmento decae un poco,  pero los impresionistas y post-impresionistas vuelven a su uso.  Van Gogh, por ejemplo, podíamos decir que "era un fan" de este pigmento y le escribe a su hermano Theo en 1.885 “el color rojo del vino, es cálido y vivo como el vino”, refiriéndose a nuestra cochinilla. Renoir y Cezzane también.

En el celebérrimo cuadro de Van Gogh que representa su dormitorio en Arlés se ha utilizado el pigmento de cochinilla para obtener el rosado del suelo y el lila de paredes y puerta.

Hasta ahora hemos hablado de pintores, pero en el teñido de telas también fue una revolución, máxime cuando para teñir textiles era aún más fácil, pues la tintura se podía usar directamente, simplemente moliendo los insectos secos. 

Luis XIV ordenó que el tapizado de las sillas de Versalles y las cortinas de la habitación real se tiñeran con grana cochinilla. Los ingleses también quedaron cautivados con la grana cochinilla, que utilizaron para teñir los tejidos de lana para los uniformes de los oficiales del ejército.

Considerando que el Dactylopius coccus (nombre científico de la cochinilla) es biologicamente es "una plaga que acaba con los nopales, de los que se alimenta" y lo que tenemos a cambio tenemos que decir  "que se perdona el bollo por el coscorrón".

Cuando los españoles comprobaron que el nopal se aclimataba al clima de Canarias, fue mucho más fácil obtener cochinilla, que se convirtió en un importante recurso económico para las islas. Aun hoy día se produce en Lanzarote.

Voy a recomendar dos libros sobre el tema, donde hay muchas curiosidades:

- Cromorama, de Ricardo Falcinelli (Como el color transforma nuestra visión del mundo).
- Colores, de Anne Varinchon (Historia de su significado y fabricación).


 
Hay muchas cosas que damos por hecho, equivocándonos, como por ejemplo, que hasta hace menos tiempo del que imaginamos no era posible, técnicamente, teñir telas de color rosa. La historia de los colores es algo apasionante. 


Para terminar, dejo el aspecto técnico y paso a comentar algo estrictamente artístico, aprovechando  que la entrada contiene una foto. Sin embargo, la vuelvo a poner, más grande, para más comodidad. 



Esta pintura (que encabezaba el texto por la belleza de sus tonos conseguidos gracias a la cochinilla de Indias), temáticamente, es una excepción en la pintura de Velázquez, en la que no abundan las obras de devoción. Teniendo en cuenta que estaba situado en el oratorio privado de Isabel de Borbón, en su dormitorio del Alcázar Real, es muy posible que fuera una petición expresa de la reina a la que Velázquez no se pudo negar. Me parece muy acertada la teoría de que respondiera a una devoción privada de la reina, la devoción al corazón inmaculado de María, impulsada y extendida por San Francisco de Sales. A ello se debería el que la disposición de figuras y el colorido de sus ropajes dibujen un corazón. Además, el gesto de María, que con la mano derecha se señala el propio corazón, apoya esta teoría.   

domingo, 6 de junio de 2021

54. El huevo de Colón

 


La definición de esta expresión es la de «cosa que aparenta tener mucha dificultad pero resulta ser fácil al conocer su artificio». Una expresión que surgió por la novelización de una reunión en la que algunos cortesanos le dijeron a Cristóbal Colón que su Descubrimiento no tenía nada de particular y tarde o temprano hubiera ocurrido. Para demostrarles su error, Colón les invitó a que pusiesen derecho un huevo cocido. Todos dijeron que aquello era imposible, y él, entonces, dando al huevo un pequeño golpe contra la mesa, lo colocó de pie por efecto de la abolladura del cascarón. Protestaron diciendo que aquello era muy fácil, pero a ninguno de ellos se le había ocurrido hacerlo.

No obstante, esta misma anécdota se contaba anteriormente a Colón con otros protagonistas, como Brunelleschi, el célebre arquitecto florentino, y el famoso constructor Juanelo Turriano, relojero de Carlos I,  quien inventó el artificio para subir a lo más alto de Toledo las aguas del Tajo.

miércoles, 26 de mayo de 2021

53. Científicos alemanes "descubren" algo que los españoles conocíamos hace años

 

Detalle de la Crucifixión del Beato de Tábara que se conserva en la catedral de Gerona

¿Cómo imaginamos la transcripción de manuscritos durante la Edad Media? Es bastante probable que para responder la pregunta pensemos en monjes trabajando duro a la luz de las velas en los scriptoria, copiando el conocimiento del mundo en páginas de pergamino.  Pues bien, parece que parte de ese trabajo fue realizado por mujeres, y que algunas tenían habilidades excepcionales, eran muy respetadas e incluso se les confiaban los pigmentos más caros, los destinados a los mejores artistas del siglo XI.


Esta es la conclusión de una investigación llevada a cabo por un equipo internacional de especialistas en diferentes áreas dirigido por Christina Warinner, paleogenetista del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana. 


La evidencia proviene de la placa dental fosilizada de un esqueleto encontrado en el cementerio de un monasterio medieval de mujeres en Dalheim, un pequeño pueblo cerca de la ciudad alemana de Maguncia. Los expertos y expertas de este grupo interdisciplinar querían, a través del análisis de la placa dental que se acumulaba en la dentadura de las personas, comprender mejor las dietas y las enfermedades que les afectaban en el pasado. Estos estudios se centran en el ADN de las bacterias en la boca, junto con rastros de las cosas que la gente comía y bebía.


Durante estas investigaciones, en una tumba etiquetada como B78, encontraron el esqueleto de una mujer de mediana edad que murió alrededor del 1100 d.C. Al principio, lo único que se destacó de sus restos fue la falta de desgaste de sus huesos, una señal de que vivió una vida bastante sedentaria. Al examinar de cerca los dientes de B78, los investigadores se sorprendieron. «El microscopista me llamó y me dijo, “la dentadura de esta mujer está llena de partículas azules”», recuerda Warinner. «Nunca antes había visto este color en la boca de alguien, este azul tan brillante como un huevo de petirrojo».


Un análisis cuidadoso utilizando varios métodos espectrográficos diferentes, incluida la espectroscopía de rayos X de dispersión de energía (SEM-EDS) y la espectroscopía micro-Raman, reveló que los fragmentos azules eran polvo de lazurita, un mineral que forma parte del lapislázuli. En la Edad Media, esta gema, que se empleaba como pigmento para decorar manuscritos, solo se podía encontrar en lo que hoy es Afganistán. La piedra en polvo valía más que su peso en oro y llegaba a Europa a través de una compleja red comercial que se extendía a lo largo de miles de kilómetros. El pigmento de lapislázuli azul vivo producido era tan valioso que los artistas medievales y los iluminadores de manuscritos lo reservaban para los temas que consideraban más importantes, como el manto azul de la Virgen, por ejemplo, y para los ilustradores más afamados.


El equipo descartó varias hipótesis para explicar los rastros de lapislázuli: la mujer podría haber besado una imagen que contuviera lapislázuli como parte de un ritual devocional, o podría haber confiado en la «medicina lapidaria», una práctica medieval que consistía en ingerir piedras preciosas como remedio curativo. Pero, después de valorar fechas sobre costumbres y prácticas religiosas, los investigadores y las investigadoras concluyeron que el pigmento azul se habría ido acumulando en la boca de B78 al humedecer el pincel con los labios para afinarlo mientras pintaba. Con el tiempo, se incrustó en su placa dental, donde se conservó durante casi 1 000 años. Esta acumulación sugiere que la mujer estuvo en contacto con este pigmento por un gesto repetido con frecuencia durante mucho tiempo. Sabemos que el cotizado lapislázuli no se confiaba a cualquier artista. El hecho de que una mujer utilizara este pigmento significa que ésta era una artista del más alto nivel, con una gran reputación en caligrafía e iluminación.

Pues bien, Sra Warinner, tres hurras por usted y su equipo, pero muchos escolares españoles ya sabían eso.  Hace ya más de 50 años estudié en el colegio que una de los ejemplares de los "Comentarios al Apocalipsis (conocidos como Beatos)" realizados en la España del siglo X, concretamente el Beato de Tábara, conservado actualmente en la catedral de Gerona fue ilustrado por una mujer llamada Ende que incluso firmaba su obra en el colofón de la misma: Ende pintrix et d(e)i aiutrix, Ende pintora y ayudante de Dios. Esta monja leonesa pintó su obra en el monasterio de Tábara, que fue destruido por Almanzor en el año 988,por lo que antes de esa fecha pudo intercambiarse por otros textos con algún convento catalán, algo usual en la época. Allí pudo permanecer hasta que fue donado en 1.078 a la Catedral de Gerona.

Ende no era una ilustradora más, más allá de que se le permitiera firmar su obra, convirtiéndose en la primera mujer europea en firmar su obra o ser la ilustradora principal de un manuscrito de estas características. Además añade nuevas imágenes a las que se conocían hasta la fecha: una representación del cielo y una del Bautismo de Cristo, o una Crucifixión. También destaca el retrato más antiguo del apóstol Santiago que se conoce en la pintura española. 

 

Las investigaciones a partir de la placa dental son en la actualidad una fuente potente que aporta información arqueológica muy valiosa. Una ventaja importante de estos análisis es que se extrae directamente de la boca de la persona fallecida, lo que puede mostrar de manera concluyente lo que comieron o bebieron las personas, en lugar de hacer inferencias basadas en lo que quedó en sus tumbas o lo que se encontró en los asentamientos.

Estas técnicas no solo permitieron a los investigadores identificar lazurita en este cementerio antiguo, sino que la encontraron en la boca de una mujer. Eso nos abre una ventana más para asomarnos con rigor a esta época de la historia.


En la Edad Media eran pocos los oficios practicados exclusivamente por hombres o por mujeres y la copia y la iluminación de manuscritos no eran una excepción. Hay evidencias de que una parte muy significativa de estas joyas decoradas se produjo en los scriptoria monásticos o catedralicios, y muchos monasterios europeos eran mixtos, por lo que parece lógico pensar que monjes y monjas compartieran el trabajo de copiar e iluminar.

domingo, 16 de mayo de 2021

52. Reyes, batallas, asesinatos, ejecuciones variadas y hasta una beata mártir

 


La entrada de hoy abarca varias "curiosidades", porque he concentrado en ella acontecimientos y personajes de una época extensa durante y después de la Guerra de las Dos Rosas en Inglaterra. Vamos allá, poniéndonos en el contexto con unas breves precisiones.

La guerra de las Dos Rosas fue una guerra civil que enfrentó intermitentemente a los miembros y partidarios de la Casa de Lancaster contra los de la Casa de York entre 1455 y 1487. Ambas familias pretendían el trono de Inglaterra, por origen común en la Casa de Plantagenet, como descendientes del rey Eduardo III. El nombre «guerra de las dos Rosas» o «guerra de las Rosas», en alusión a los emblemas de ambas casas, la rosa blanca de York y la roja de Lancaster, fue producto del Romanticismo.

El resultado fue una victoria inicial de los York, que gobernaron unos veinte años. Tras lo que se produjo la victoria definitiva de los Lancaster, a lo que siguió el establecimiento de la dinastía Tudor.

Retrato de una desconocida,
 a la que siempre se identificó como Margaret Pole.
Galería Nacional de Retratos. Londres.
Durante esa guerra nació una niña el 14 de agosto de 1,473,  llamada Margaret, después llamada Margaret Pole por su matrimonio. Fue a nacer en lo que podríamos llamar  una buenísima familia, aunque esto no le trajo más que sinsabores y sufrimientos toda su vida. Era hija de George, duque de Clarence, uno de los hermanos menores de Eduardo IV y era de la Casa de York. Su madre era Isabel Neville.

Isabel Neville murió el 22 de diciembre de 1476, dos meses y medio después del nacimiento de Richard, su cuarto hijo. Ahora se piensa que la causa fue tisis o fiebre puerperal, pero en ese momento su esposo acusó a una de sus damas de honor de haberla asesinado y, a su vez, cometió un notorio asesinato judicial de la dama, llamada Ankarette Twynyho.

Los príncipes de la Torre

Durante la niñez de Margaret, se sucedieron las desgracias:  la muerte de Eduardo IV, la desaparición de sus hijos Eduardo V y Ricardo Duque de York (llamados "los príncipes de la Torre"), Ricardo III tomando el control de la corona y la Batalla de Bosworth Field que trajo a Enrique VII, el primer Tudor, al trono. Después de que la familia Tudor llegó al poder, los miembros restantes de la Casa de York fueron quitados de en medio sistemáticamente a través del matrimonio, el encarcelamiento y, finalmente, la ejecución. Edward, el hermano de Margaret, que fue el próximo hombre que reclamaba el trono de York, pasó el resto de sus días en la Torre y fue ejecutado en 1499.

El término Príncipes de la Torre es con el que se conoce al joven rey de Inglaterra Eduardo V, de 12 años, y su hermano Ricardo de Shrewsbury, duque de York, de 9 años. Ambos eran hijos del rey Eduardo IV y de Isabel Woodville, y herederos del trono de Inglaterra.

Fueron uno de los principales focos de conflicto en la etapa final de las Guerras de las Dos Rosas, ya que habían sido educados bajo el mando de sus parientes maternos, la familia Woodville, quienes eran considerados como unos ambiciosos y advenedizos para los miembros de la familia York. Fueron puestos bajo la custodia de su tío paterno, Ricardo de Gloucester, que asumió el liderazgo del bando Anti-Woodville.

Con los menores bajo su mando, Ricardo hizo valer sus derechos al trono al dar a conocer ciertos antecedentes que hacían suponer que los hijos del difunto rey eran bastardos, ya que su padre se había casado previamente con Leonor Talbot, antes de su matrimonio con Isabel Woodville, y por tanto era bígamo. Aceptados tales antecedentes por el Parlamento, los jóvenes fueron declarados hijos ilegítimos y carentes, por tanto, de derechos al trono. Después de esto nada más se sabe del destino de los jóvenes, ya que se le prohibió a su madre Isabel visitarlos, al igual que a todos los que tenían contactos con ellos. Desde su posición de control como Lord Protector, capturó al joven rey que se había refugiado entre las manos de su tío materno Thomas Woodville, y fueron encerrados en la Torre de Londres (entonces el palacio real) en abril de 1483.

Los dos niños desaparecieron durante su encierro en la Torre y nunca se les volvió a ver. Se supone que fueron asfixiados mientras dormían por orden de su tío Ricardo, entonces Lord Protector, que se apoderó del trono y reinó como Ricardo III hasta su muerte en la de Batalla de Bosworth Field. 

Ricardo III
 Ricardo III es uno de los personajes en los que hay que detenerse un poco. A la posteridad pasó como el malvado y deforme tirano jorobado que retrató Shakespeare, lo que no parece del todo cierto. Es cierto que padecía escoliosis, pero parece que no era tan deforme y su rostro, reconstruido con técnicas forenses modernas parece que era incluso agraciado. Su muerte en batalla hizo correr muchos rumores pero lo cierto es que la ausencia de sus restos dispararon toda clase de rumores. Cinco siglos después de su muerte, en 2.012, sus restos aparecieron bajo el subsuelo de un aparcamiento municipal en Leicester.

 El esqueleto y la calavera que un equipo de arqueólogos de la Universidad de Leicester había localizado en 2012 ante la incredulidad general, pero que acabó siendo atribuido al soberano “más allá de toda duda razonable” gracias a las pruebas de ADN.  Tras la identificación, los restos fueron llevados en un solemne cortejo y sepultados definitivamente en la catedral de Leicester.  Junto a los investigadores y académicos que asistieron a la ceremonia, destacaba la presencia de un carpintero canadiense residente en el Reino Unido, Michael Ibsen, cuya identificación como descendiente directo de Ana de York, hermana del rey, permitió un cotejo genético con la osamenta hallada.

Restos de Ricardo III
en el lugar del hallazgo
El rey vencido en la batalla había sido enterrado sin pompa ni ceremonia en la iglesia de Grey Friars, y su figura condenada desde entonces por la propaganda negativa de los Tudor, sucesores en el trono, o a la de la obra de Shakespeare que lo representa como a un tirano deforme. El cuerpo parecía haber sido enterrado a toda prisa, echado de cualquier forma en una tumba mal cavada, de forma irregular, amontonado hacia una esquina.

Los avances de la ciencia en el siglo XXI han permitido establecer que Ricardo fue en realidad un hombre de atractiva planta, cuya escoliosis no desfiguraba su esbeltez, y que además tenía un rostro apuesto, reconstruido hoy en tres dimensiones. El redescubrimiento del personaje se traducía en la concurrida asistencia que acompañó el desfile de sus restos desde la Universidad de Leicester hasta la catedral de la misma ciudad hasta el destino final de la catedral de Leicester, donde el féretro permaneció expuesto cuatro días hasta la ceremonia del entierro, presidido por el arzobispo de Canterbury, jefe de la Iglesia de Inglaterra. Posteriormente, sin embargo, dieron espacio a un servicio religioso oficiado por el arzobispo católico de Westminster, Vincent Nichols, en atención a la fe que profesaba Ricardo décadas antes de la reforma protestante consumada durante el reinado de Enrique VIII.

La fascinación por el redescubrimiento de la figura de Ricardo III inundó de curiosos las calles de Leicester, para irritación de la ciudad de York, que reclamaba ser la sede de su definitiva sepultura por cuestiones de linaje pero que perdió la liza en los tribunales. Ricardo, un personaje abyecto a tenor de la pluma de El Bardo, se ha trastocó temporalmente  en reclamada estrella del público contemporáneo.

Todos recordamos esa frase de la obra de Shakespeare "¡Mi reino por un caballo!", pero parece ser que además del caballo, Ricardo perdió el casco en la batalla, ya que el cadáver identificado revela que murió por heridas en la cabeza.



La batalla en la que murió Ricardo colocó en el trono a Enrique VII, el primer rey Tudor.

Con los Tudor ya en el trono volvemos a Margaret Pole y su familia, cuya vida se sigue complicando. La madre muerta y el padre se metió en diversas conspiraciones contra el rey. Fue perdonado varias veces, pero finalmente fue encarcelado, juzgado por traición y ejecutado el 18 de febrero de 1.748. Y de una forma tan curiosa que no puedo por menos que parar y contarla.

No fue una ejecución al uso por decapitación,  como noble que era,  y pública, sino casi a escondidas. Fue ahogado en vino de Canarias, si, tal como os cuento.

 La famosa malvasía, era entonces uno de los vinos favoritos de  los ricos y nobles ingleses. Algunas fuentes dicen que es leyenda, pero fue enterrado  la abadía de Tewkesbury donde fue enterrado junto a su esposa, Isabel Neville. Los restos, al ser exhumados años más tarde, no mostraban signos de la decapitación, método normal de ejecución de la nobleza de la época.

Ejecución de Jorge Plantagenet
La presencia del vino de Canarias en ese circuito de ricos en la Inglaterra de aquella época no era casual. El vino canario era el preferido de los aristócratas y comerciantes en esa época hasta que decayó a partir de 1680. En 1570, Londres importaba 20 millones de litros de vino malvasía cada año.

El liderazgo de los vinos canarios murió de éxito, por sus excelentes beneficios comerciales. Las autoridades diplomáticas del Reino Unido en Canarias cobraban un arancel a los importadores, que eran británicos. Buena parte del vino canario se exportaba a los territorios de Ultramar del Reino Unido como Barbados y también a Norteamérica.

Las leyes británicas obligaban a mandar desde Canarias el vino a Londres para ser reexportado a esas colonias americanas. Un incremento del precio del transporte al que no se enfrentaba el vino de Madeira, que podía enviar a Barbados o lo que hoy es Estados Unidos directamente.

El Malvasía gozó así del suficiente reconocimiento y popularidad como para quedar reflejado en la literatura y la filosofía. Son frecuentes sus menciones en Shakespeare,  como así también en la de Stevenson, Locke y hasta Kant y el propio Casanova, que cuenta en sus memorias cómo lo emplea para torcer la voluntad de algunas de las mujeres que seducía.

Richard Pole
Enrique VII dispuso que Margaret se casara con Sir Richard Pole, cuya madre era media hermana de la propia madre de Enrique, Margaret Beaufort. Margaret le dio a Richard cinco hijos sobrevivientes: Henry, Arthur, Ursula, Reginald y Geoffrey. El esposo de Margaret murió en 1504, y los ingresos de Margaret se redujeron drásticamente hasta el punto de que envió a su hijo Reginald a la Iglesia, donde finalmente se convertiría en cardenal y arzobispo de Canterbury.

Cuando Enrique VIII se convirtió en rey en 1509, la suerte de Margarita mejoró cuando se convirtió en dama de la reina Catalina de Aragón., a quien también había servido en su corto tiempo como Princesa de Gales antes de la muerte del Príncipe Arturo, y con quien simpatizó desde el primer momento . En 1512, a Margaret se le concedió el título de Condesa de Salisbury por derecho propio, devolviéndole un título que anteriormente tenía en su familia. La restauración trajo buenos ingresos de las propiedades y tierras de Salisbury, lo que finalmente convirtió a Margaret en una de las nobles más ricas de Inglaterra, logrando ser en 1538 la quinta noble más poderosa de Inglaterra.


Cardenal Reginald Pole
Margarita Pole, como pasó a ser llamada tras la pérdida de su título nobiliario, fue confinada en la Torre de Londres durante dos años y medio. Tanto ella como su nieto Henry (hijo del barón Montagu) fueron encerrados juntos y mantenidos por el rey, contando Margarita con varios sirvientes y recibiendo un gran guardarropa en marzo de 1541. Es posible que dicha deferencia hacia ella estuviese relacionada con el hecho de que en 1540 el propio Cromwell perdió el favor real, siendo ejecutado poco después. También disponía de una sirvienta. Sus condiciones de vida en la Torre y su elevada edad (tenía más de 60 años) hacían suponer que sería prontamente liberada.  Sin embargo, un levantamiento en el norte puede haber sido el punto de inflexión y de improviso a Margaret le fue comunicada en su celda su ejecución en el plazo de una hora.


A las 7 en punto de  la mañana del 27 de mayo de 1541 (algunas fuentes aseguran el 28 de mayo), Margarita fue informada de que su ejecución tendría lugar dentro de una hora, a lo que la mujer respondió afirmando que no se había imputado ningún crimen en su contra. Pese a ello, fue sacada de su celda y conducida a un patio interior  en el recinto de la Torre de Londres donde se hallaba instalado un pequeño bloque de madera en vez del cadalso habitual en las ejecuciones. Debido a que era de noble cuna, Margarita tuvo una ejecución privada. Se presumía que debido a su avanzada edad y a su larga reclusión Margarita estaría en una débil condición física, aunque al momento de ser ejecutada luchó y tuvo que ser obligada mediante el uso de la fuerza a colocar su cabeza en el bloque de decapitación. El verdugo titular estaba ausente por la sublevación en el norte y un joven torpe e inexperto fue el encargado. El primer hachazo le dio en la espalda. Corrió la historia de que después de ese hachazo se levantó y fueron necesarias varias personas para reducirla. El torpe verdugo necesitó once hachazos más para acabar con su vida. Según el Calendario de los Documentos del Estado, el verdugo era "un joven miserable y torpe... que literalmente le cortó la cabeza y los hombros en pedazos de la manera más lamentable". Fue enterrada, como muchos otros ejecutados antes y después de ella, en la Capilla de San Pedro ad Vincula en la Torre de Londres. En 1886 fue beatificada por el Papa León XIII como mártir de la Iglesia católica. 


 



lunes, 3 de mayo de 2021

51. El "Sálvame" del siglo XVII


 Mientras trato de escribir esta entrada, en mi cuarto de estar resuena una fuerte discusión en la que los colaboradores del programa en la que  tratan de sonsacar a gritos a un ex-novio (cuya única profesión conocida es concursante de reality-shows de Telecinco) de Gloria Camila (hija adoptiva de Rocío Jurado) sobre si se apropió de alguna otra cosa aparte de un pijama de su novia (Gloriaca, como la llaman en el zoológico rosa), pijama que apareció un poco después en alguna revista sobre el cuerpo serrano de la siguiente novia del mencionado (Sofía Suescun, también concursante de reality-shows y cazadora profesional de famosillos de segundo pelo).  A tenor del furor que muestran los "periodistas" deben estar tratando un tema de alcance mundial. Y nosotros, mientras tanto, tan ajenos y tan tranquilos.

Pues esto no es nuevo, Telecinco no ha inventado nada. En siglos pasados, cualquier país europeo mantenía una legión de espías por los países de alrededor, tanto amigos como enemigos, con la única misión de enterarse de hablillas y enredos que circularan por palacios, pasillos, cocinas y, sobre todo, dormitorios reales. Que nunca se sabe cuando podrían ser útiles esas informaciones, aunque fueran más falsas que un ducado de plástico. ¿O es que no nos hemos enterado de los trapos sucios de los mismísimos patriarcas bíblicos? Que si Caín tenía la mano muy larga, que si Noé le daba a la botella, que si los vecinos de Abraham en Sodoma eran "blandos de cintura" (como decía mi abuelo)...

El Sálvame del siglo XVII tenía, por ejemplo, una mina en Versalles:

Luis XIV, casado con María Teresa de Austria, hija de Felipe IV y de Isabel de Borbón. La infanta española era de carácter frío y había sido educada en la muy austera corte española, que era como la cara opuesta de la frívola Versalles. El rey iba de amante en amante, de oca a oca y con los rizos a lo loco,  la Duquesa de La Vallière, muy guapa, hay que reconocerlo, pero más coja que San Ignacio de Loyola, Shakespeare, Quevedo, Tayllerand, Walter Scott, Lord Byron o Roosevelt juntos, la Duquesa de Orléans, su propia cuñada, ¡qué escándalo! , y un amor adolescente que casi echa al traste el tratado con España. Luis se había enamorado a principios de su reinado de la ambiciosa María Mancini, sobrina del Cardenal Mazarino. Es más, el día de su primer encuentro con la española, el Rey viajó hasta la Isla de los Faisanes con la imagen de la sobrina de Mazarino clavada en su retina. No le apetecía ni un pelo casarse con esa desconocida; esa prima procedente de la belicosa y austera España. María Teresa era bondadosa, de carácter tímido y poco amiga de los fastos cortesanos. Se dedicó a lo largo de su vida a ayudar a los pobres y a asistir en hospitales a las curas más desagradables. A esto se sumaba que la joven no hablaba ni una palabra de francés, y moriría sin aprenderlo del todo.

Para colmo, con la excusa de que la dote de la Reina no había sido pagada por completo por parte de España, Luis XIV inició la Guerra de Devolución en 1667. Un breve conflicto bélico entre España y Francia que supuso la invasión de buena parte de los Países Bajos españoles. Además, en el Caribe, los franceses apoyaron a los piratas (filibusteros y bucaneros) que desde la Isla de la Tortuga, atacaban a los mercantes españoles.  Mal rollo entre suegro y yerno, por si faltaba algo.

María Teresa estaba atada de pies y manos mientras Francia cortaba en lonchas finas al Imperio español. Él esperaba de ella, nada más y nada menos, que cumpliera con su papel reproductor y diera a Francia hijos legítimos. En esto cumplió, salvo que lo hizo al estilo Habsburgo: tuvo seis hijos pero solo uno logró sobrevivir, el futuro delfín. Y, precisamente, uno de los que no llegaron a adultos alimentaron toda suerte de rumores.

La hija de Felipe IV contaba bajo su cargo a un séquito de damas y consejeros, algunos españoles, para combatir el aislamiento que le brindaba la corte francesa. El Duque de Beaufort, almirante de la Marina, trajo de uno de sus viajes a un esclavo pigmeo y se lo regaló a la reina, que lo convirtió en su paje y lo tenía a su lado siempre. El esclavo fue cristianizado con el nombre de «Nabo», tras lo cual fue integrado en el círculo de confianza de la reina. En el mismo año que murió la Reina madre, falleció «Nabo» sin que se conozcan todavía hoy las causas de la muerte. En estas,  María Teresa quedó embarazada por aquellas mismas fechas del que debía ser su tercer hijo. Tras un difícil parto, la Reina dio a luz a una pequeña niña con rasgos moriscos y diversas malformaciones. Los partos de la realeza eran públicos y  en seguida corrió el chisme. La infortunada niña sólo vivió 40 días y en seguida corrió el infundio de que era hija del esclavo pigmeo y que por eso la habían quitado de en medio.

La mentalidad exageradamente puritana de María Teresa descarta casi por completo que hubiera mantenido relaciones extramatrimoniales con «Nabo», entre otras cosas porque no se conoce ningún amante en su biografía. ¿Acaso la había forzado el pigmeo? Eso resulta todavía más disparatado, porque básicamente «Nabo» era un niño de corta edad y, de hecho, corta estatura (68 centímetros).

Los médicos de la corte confirmaron que la niña murió porque «era débil y delicada, jamás tuvo salud». En este sentido, es posible que el bebé fuera de rasgos extraños por razones que iban más allá de un mal culebrón de sobremesa. La mala alimentación de la Reina y su mala aclimatación a París —un año antes había dado a luz a otra hija que murió a los pocos meses— abren el abanico de posibilidades a muchas causas médicas. Es factible que la coloración oscura de la piel de la recién nacida fuera provocada por una cianosis, es decir, a una presencia de pigmentos hemoglobínicos anómalos.

Eso sin tener en cuenta que la culpa pudo ser del padre. Tal vez los genes de la casa italiana de los Médici, fuertemente arraigados en la familia real francesa, salieron a flote con esa niña. No hay que olvidar que varios miembros de los Médici mostraron rasgos en exceso morenos.

Louise-Marie-Thérése,

Para quienes no creyeron que la niña había muerto surgió otra teoría inverosímil: la niña habría sido criada en secreto y posteriormente ocultada en un convento y se había hecho monja. Louise-Marie-Thérése (Luisa María Teresa), conocida como la «Monja Negra de Moret», personificó estos rumores y acumuló una serie de indicios para alimentar el misterio.

- Su nombre era la suma del de los Reyes de Francia. 

- Tenía una pensión vitalicia asignada de 300 libras por parte de la Corona y, según se aseguró, la Reina la visitó con cierta frecuencia en la abadía de Moret-sur-Loing, donde residía la monja.

- También la Marquesa de Maintenon, antigua aya de los bastardos reales nacidos de los amores del Rey, se dejó ver por el convento.

En cualquier caso, la monja parecía convencida de su origen real e incluso, según el duque de Saint-Simon, una vez se refirió al delfín de Francia como "mi hermano".

Según investigaciones bastante posteriores, la solución es simple. Consta que el rey el rey tenía un cochero morisco cuya mujer tuvo una hija de la que los reyes fueron sus padrinos. Al quedarse la niña sin padres, Madame de Maintenon la llevó al convento. Eso explicaría que alguna vez se refiriera al delfín como "mi hermano", siendo, como era, ahijada del rey. Incluso es posible que ella se creyera realmente hija de los reyes. También explicaría la pensión recibida del rey, que quisiera asegurar el bienestar de su ahijada.

A pesar de estar descartada. el "efecto Sálvame" es tan fuerte que se sigue escribiendo sobre "la nieta negra de Felipe IV". Como dicen algunos periodistas no hay que dejar que la verdad te estropee una buena historia.