viernes, 4 de marzo de 2022

100. La mala fama de la Torre de Londres

 

Tanto para quien ha estado en Londres como como para quién  aún no fue, la Torre de Londres suena a lugar siniestro, de ejecuciones y torturas. Quizás porque asociamos la Torre (aunque sea solo por series de televisión, desgraciadamente mal documentadas) con las ejecuciones  más famosas, las de Ana Bolena y Catalina Howard, esposas 2º y 5º respectivamente, de Enrique VIII, y primas entre ellas. Pero la realidad no es siempre como la imaginamos. En esta entrada vamos a ver si la Torre se merece esa mala fama y a poner a los ejecutados en su lugar.

(Sobre los sofocones que me llevo al ver series "históricas" mal documentadas o con errores de guión escandalosos podés leer mi comentario a la serie Los Tudor)

Cada destacar antes de nada que ser ejecutado dentro de la Torre de Londres era un honor destinado para muy pocos, reservado para la más alta nobleza, por norma general llevaban a los presos fuera de la prisión y eran ejecutados en una plaza pública delante de todo el pueblo de Londres. Ciertamente, hubo muchos prisioneros en la Torre, pero la mayoría  sobrevivió a su cautiverio, como la reina Isabel I. En cuanto a lo de las torturas, es más una atracción turística que otra cosa. Ante la atracción que despiertan a los museos de la tortura que existen por toda Europa, no es extraño que se montara en la Torre algo parecido, llevando allí reproducciones de instrumentos de tortura que nunca se usaron en el lugar.

Para empezar,  la Torre no es, en principio, "un lugar de ejecución" y tampoco "sólo un lugar de ejecución". Es cierto que allí hubo ejecuciones pero hubo en Londres otros lugares de ejecución y la Torre también sirvió para otros menesteres. Su reputación como lugar de tortura y muerte se la debe sobre todo,  a los religiosos del siglo XVI y a los escritores del siglo XIX.

La Torre es un castillo medieval, con sus muros defensivos y su foso de la época normanda, levantado por Guillermo el conquistador entre 1.078 y 1.100. Ricardo Corazón de León, Enrique III y Eduardo I añadieron diferentes edificios entre los siglos XII y XIII. La Torre de Londres era la residencia oficial del rey.   A finales del siglo XV, el castillo se convirtió en prisión, aunque no fuera su propósito primario. Bajo el reinado de los Tudor, con la existencia de otros palacios,  la torre se usó menos como residencia real, y a pesar de los intentos por refortificar y reparar el castillo, el desarrollo de sus defensas quedaron atrás por dedicarse a la artillería.  El apogeo del castillo como prisión sobrevino en los siglos XVI y XVII, cuando personajes, como Isabel I (antes de convertirse en reina), cayeron en desgracia y fueron retenidos entre estos muros. 


A pesar de su reputación como lugar de tortura y muerte, popularizada por los religiosos del siglo XVI y los escritores del siglo XIX, solo siete personas fueron ejecutadas dentro de la torre antes de las Guerras Mundiales: (1 en el siglo XV, 4 en el XVI y 1 en el XVII)

A esa lista de siete personas hay que añadir  cuatro o cinco espías durante las guerras mundiales. El último ejecutado en la torre fue un alemán en la Segunda Guerra Mundial.

1.- William Hastings, barón de Hasting (13 de junio de 1483). Realizado por decapitación, William Hastings luchó para asegurar el trono de Eduardo IV al apoyar a sus hijos, los dos pequeños Príncipes.

 

2.- Ana Bolena, reina consorte (19 de mayo de 1536). Realizada por decapitación, fue la segunda esposa del rey Enrique VIII y fue oficialmente condenada por adulterio, incesto y brujería. La realidad es que después de un aborto y una hija, Enrique empezó a creer que estaba siendo castigado por Dios y que no tendría un hijo varón con ella y ya le había echado el ojo a Jane Seymour, una de sus damas. El adulterio no fue suficientemente probado (solo se obtuvo una confesión bajo tortura, lo que plantea dudas sobre su verosimilitud). Para asegurarse la condena, se hicieron correr los rumores de incesto (la cuñada de Ana la odiaba intensamente y sólo la acusación de ésta dio lugar a este cargo). La brujería se consideró "probada" por el hecho de que Ana tenía 6 dedos en una mano. Y su condición de bruja sería la culpable de haber "embrujado" al rey, impidiéndole engendrar hijos varones, ya que el rey sí había tenido un hijo varón con una de sus amantes (Lady Blount).  Solo el adulterio ya conllevaba el delito de traición al rey. En realidad, la única culpa de Ana fue no tener hijos varones y resultar demasiado atractiva para otros hombre de la corte. Enrique no debía tener la conciencia muy tranquila con esta ejecución, la retrasó varias veces, como si no se decidiera, escribió unas instrucciones muy precisas (documento que ha sido hallado) sobre como debía llevarse a cabo algo que no era habitual. Conmutó la pena establecida para traición (que para las mujeres era la muerte en la hoguera) por decapitación con espada (en lugar de con hacha, que resultaba mucho más difícil de aplicar y por tanto más alevosa). Es más, hizo traer un experto verdugo francés famoso por no necesitar más que un solo golpe. Todo ello parece indicar que sabía que algunos cargos eran infundados.

3.- Margaret Pole, condesa de Salisbury (27 de mayo de 1541). Realizado por decapitación. La condesa de Salisbury, última princesa Plantagenet fue acusada de traición a la edad de 68 años por el rey Enrique VIII. Se le acusó de haber apoyado a su primera esposa, Catalina de Aragón, una ferviente católica. No gozó de los privilegios de Ana Bolena y sufrió una veintena de hachazos en cuello, cabeza y hombros antes de morir porque se eligió como verdugo a un joven sin experiencia alguna que estaba muy nervioso.

-4.-Jane Boleyn, vizcondesa de Rochford (1542). Realizado por decapitación. Jane Rochford ayudó a provocar el asesinato de las dos reinas y sus primas, Anne Boleyn y Catherine Howard. Fue esta mujer, esposa del hermano de Ana Bolena, la única que sostuvo con su testimonio el supuesto incesto de Ana Bolena.

5.- Catalina Howard, reina consorte (13 de febrero de 1542). Ejecutada por decapitación, Catherine Howard era una chica alocada y desinteresada que fue ejecutada por adulterio a la edad de solo 18 años. Probablemente su único delito fue la inconsciencia de coquetear con otros cortesanos. Era demasiado joven e inexperta, deslumbrada por la idea de ser reina, aunque para ello tuviera que casarse con un hombre demasiado viejo y ya un poco repulsivo. Por no hablar de que la ambición de su familia, que la empujó a esa boda. Enrique, después de 4 esposas y ya con su heredero conseguido, tampoco sentía deseo ni necesidad de casarse y fue presionado para ello por algún consejero ambicioso, presionado a su vez por la ambiciosa familia de Catalina.

6.- Jane Grey, reina (13 de febrero de 1554). Ejecutada por decapitación. El hijo y heredero de Enrique, enfermizo, no podía en su testamento nombrar sucesoras a ninguna de sus dos hermanastras, oficialmente ilegítimas, por lo que nombró sucesora a una sobrina de su padre, Frances, quién cedió el derecho a su joven hija Jane. Northumberland, el hombre que manejaba los hilos detrás del trono, rápidamente casó a su hijo con Jane y prácticamente la colocó en el trono a la fuerza. En unos días, María, la hija mayor de Enrique VIII, llegó a Londres con sus partidarios, en pie de guerra, y obligó  a Jane a entregarle la corona. El "reinado" de Juana Grey duró  sólo 9 días.

Robert Devereux
7.- Robert Devereux, segundo conde de Essex (1601). Ejecutado por decapitación, el conde de Essex era el favorito de la reina Isabel I, pero él se rebeló contra ella y fue encarcelado y ejecutado. Tuvo una inicial carrera militar exitosa, aunque después se sucedieron los fracasos. Isabel, muy dominante, se debatía entre la ilusa creencia de que un hombre mucho más joven estaba enamorado de ella y la irritación cuando él no se comportaba como un perrillo amaestrado. Enojada cuando él se ausentaba sin su permiso, estaba harta de él, y aprovechando su participación en un complot contra ella lo acusó de traición.  Este sujeto, unos años antes, habia ordenado quemar los archivos de Cádiz, por lo que debo reconocer que no me da ninguna lástima.

Si a alguien extraña el corto número de ejecuciones en la Torre, que piense que el propósito de la ejecución era y es fundamentalmente disuasorio, por lo que es lógico que se prefirieran plazas públicas y grandes espacios abiertos para que fueran contempladas por la mayor cantidad de gente posible. Hoy sabemos que, al menos estadísticamente, los datos demuestran que la pena de muerte no es disuasoria. Antes bien, se ha comprobado que en Estados Unidos después de cada ejecución hay un repunte del número de asesinatos (porque cada ejecución precisamente transmite la idea de que la vida humana es algo sin valor y esa idea se va reafirmando en todos) 

En diferentes momentos se fueron añadiendo en el recinto inicial de la Torre varios edificios. De esta forma la Torre fue cada vez menos residencia real y fue sumando diferentes usos:

- Torre Wakefield
- Torre de Santo Tomás
- Torre Lanthorn
- Torre Beauchamp
- Torre Sangrienta
- Torre Martin
- Torre Verde
- Torre del medio
- Torre de la Sal 
- Torre de la Campana 
- Torre Byward ​
- Torre del saetón 
- Torre del guardarropa.
- Torre Bowyer.
- Torre Develin.
- Torre del Condestable.
- Torre Cradle.
- Torre Flint.
- Torre del pozo
- Capilla Real de San Pedro ad Vincula

Para no hacer esto muy largo, para quien quiera saber detalles de la fecha de estos edificios y a qué fueron dedicados, incluyo enlace a Wikipedia

Las ejecuciones eran actos públicos que atraían gran cantidad de curiosos. Se llevaban a cabo de una manera cruel y sanguinaria, para que sirviera de ejemplo a todos aquellos que estuvieran tentados de delinquir. Sin duda la más espectacular de las ejecuciones era la de la condena por alta traición (normalmente resultado de disputas políticas) que consistía en ahorcar al reo, destriparlo, castrarlo, decapitarlo y cortar lo que quedaba en cuatro partes. La cabeza se ponía en una pica en el puente de Londres y las partes del cuerpo se repartían por el país Si era una mujer la condenada a alta traición, el castigo era la hoguera.

Para que se nos pase el repelús, vamos a tonar el aire paseando  un poco por Londres, recorriendo otros lugares de ejecución.

Muy cerca de Londres se levantaba una pequeña aldea llamada Tyburn, nombre tomado de un arroyo de ese nombre afluente del Támesis. En Tyburn (que hoy día quedaría en pleno centro de Londres) se realizaron ejecuciones desde época normanda, habitualmente por ahorcamiento. En principio eran ahorcamientos individuales pero en algunas épocas agitadas, por motivos prácticos, se llegaron a hacer ahorcamientos colectivos.

Esto fue posible gracias a la instalación de un artefacto llamado "Tyburn tree", consistente en tres palos verticales que sostenían tres vigas que formaban un triángulo. Así se podía ahorcar a 24 personas simultáneamente. Hubo varios  "espectáculos" así. El primer ahorcado en Tyburn, todavía en la época de los ahorcamientos individuales fue William Fitz Osbert, en 1.196, un líder populista que jugó un papel importante en una revuelta popular. Y el último fue John Austin, un salteador de caminos, en 1.783. De forma que la horca de Tyburn estuvo en uso casi seis siglos.

Antes usé la palabra espectáculo, porque eso eran las ejecuciones. Acudían multitudes, vendedores ambulantes, carteristas... En ocasiones se daba el día libre a los  trabajadores para que pudieran asistir. En Tyburn incluso se construyeron gradas, con asientos de pago para los ricos. 

El lugar del árbol de Tyburn
La losa que muestra la foto señala el lugar donde estuvo instalado el "Tyburn tree". Se la puede encontrar al lado de "Marble Arch", donde Oxford Street confluye con Edgware Road.






Los ejecutados en Tyburn lo eran por delitos variados: rebeldes, contrabandistas, salteadores de caminos, ladrones,  falsificadores de moneda y también muchos católicos en tiempos de persecuciones religiosas, sacerdotes (algunos formados en el Real Colegio de los Ingleses en Valladolid),  monjas y religiosos, uno de ellos el beato cartujo John de Houghton, pintado por Zurbarán en la obra  procedente de la Cartuja de Jerez que hoy se encuentra en el Museo de Cádiz. También algunos nobles, estos normalmente por delitos políticos: rebeldía, alta traición.






Banqueting House
El rey Carlos I Estuardo fue decapitado tras ser derrotado en la guerra civil contra Cromwell, apresado y juzgado por traición (por haber entrado con soldados en las casas del parlamento para detener a cuatro de sus miembros) en la primera guerra civil inglesa. El Palacio de Whitehall (primer edificio de estilo palladiano de Londres), que fue la residencia de los reyes de Inglaterra desde Enrique VIII hasta Guillermo III, desapareció  en un incendio en 1698. Solo se conserva Banqueting House, la sala de banquetes. Delante de su fachada se levantó el cadalso donde se decapitó al rey en 1.649. Cuando tras la guerra civil su hijo Carlos II recuperó el trono
 hizo ahorcar en Charing Cross a los responsables de la muerte de su padre. Cromwell había fallecido dos años atrás y estaba enterrado en la abadía de Westminster  pero aun así fue desenterrado y su cadáver colgado. Luego fue decapitado y su cabeza clavada en una pica en el puente de Londres durante más de 20 años.

Old Palace Yard
En Old Palace Yard, un patio interior con jardines de las casas del parlamento, también se ejecutaban condenados, donde hoy se levanta una estatua de Ricardo Corazón de León. Los más famosos fueron cuatro de los integrantes de la "Conspiración de la pólvora", entre ellos Guy Fawkes, que pretendieron volar la Casa de los comunes.







 


En Lincoln's Inn Field, donde hoy se ubica un apacible parque, hubo muchas ejecuciones en la época Tudor, tras la separación de la iglesia de Roma que llevó a cabo Enrique VIII, hubo una gran cantidad de ejecuciones tanto de católicos como de protestantes. La mayor parte de ejecuciones por motivos religiosos de la época Tudor ocurrió aquí.

Este parque, la plaza más grande de Londres ha sido testigo de multitud de horripilantes finales. Entre ellos está el de Lord William Russell, acusado de conspirar contra Carlos II.

Otra espeluznante muerte fue la de Anthony Babington por conspirar contra María Reina de Escocia. Colgado, destripado y quemado, el cuerpo acabó desmembrado en cuatro partes además de decapitado. Un quiosco de madera recuerda el lugar exacto donde tantas vidas fueron sesgadas.

Newgate 

 La prisión de Newgate, situada en una de las puertas de la muralla romana de Londres, estuvo en uso durante más de 700 años, desde 1188 hasta 1902. De allí salían los ejecutados en la horca de Tyburn. Cuando se retiró  la horca en Tyburn, en 1783, las ejecuciones ordinarias pasaron  a la misma prisión. Allí tuvieron lugar multitud de ejecuciones. Era necesario estar "abonado" para presenciarlas. La prisión fue demolida en 1904. El Tribunal Penal Central de Inglaterra y Gales (The Old Bailey) ocupa actualmente el sitio.

Hospital de San Bartolomé
Y por último, West Smithfield, lugar de celebración de un importante mercado medieval de ganado, también se usaba para ajusticiar. La ejecución mas famosa en este sitio fue la de William Wallace, el escocés que lideró un levantamiento contra Eduardo I. En la fachada del Hospital de San Bartolomé, levantado frente a donde fue ajusticiado,  hay una placa que conmemora el hecho y que siempre tiene flores porque, aunque han pasado más de 700 años, sigue siendo un héroe del nacionalismo escocés.






Lugar del cadalso en Tower Hill
Solo me queda por responder a una pregunta. Si en la torre sólo ejecutaron a siete personas entre los siglos XV y XVII,  y sabemos que parte de los que allí estuvieron presos en ella  salieron de la Torre para el cadalso, por ejemplo Tomás Moro, Canciller de Inglaterra y persona de confianza de Enrique VIII hasta que se negó a admitir la nulidad del matrimonio con Catalina de Aragón,  ¿Dónde los ejecutaron?  Tenemos la respuesta y una imagen, para que os hagáis
 una idea.

Fuera del recinto de la torre, al otro lado del foso,  está el lugar llamado Tower Hill. El jardincillo de la foto marca el lugar del cadalso y las placas que lo rodean tienen grabados los nombres de un buen puñado de ellos, casi todos nobles.

Termino contestando a la pregunta del principio ¿Se merece la Torre esa mala fama de lugar tenebroso y de muerte? Yo diría sí y no. Sí porque es cierto que algunas personas fueron ejecutadas en la Torre; no porque la inmensa mayoría de los ajusticiados en Londres lo fueron en otros lugares repartidos por toda la ciudad, y sus alrededores, como Tyburn.


domingo, 20 de febrero de 2022

99. Los peores Juegos Olímpicos de la historia


 No todos los Juegos Olímpicos son un éxito.  Pero, para ser considerados casi unánimemente los peores de la historia y una vergüenza para el olimpismo, podemos decir que se requiere una combinación de incompetencia, dejadez, esfuerzo e intención. 

Los Juegos Olímpicos de San Luis 1.904 arrancaron con mal pie desde el comienzo, en gran parte por ser concebidos como  una atracción más de la Exposición Universal, con lo que el deporte y el espíritu olímpico pasaban a segundo plano, valorándose más el interés económico y el éxito de la Exposición Universal.

La ciudad de Chicago había sido la sede original, elegida por el COI desde 1901. Pero la antigua Lousiana francesa vendida por Napoleón en 1803 por 80 millones de francos-oro, se aprestaba a festejar el centenario de su incorporación a los Estados Unidos con una Exposición Universal aplazada para 1904, y reclamó para sí los III Juegos Olímpicos de la Era Moderna. La amenaza de hacer Juegos parecidos en la Feria Mundial en las mismas fechas y una campaña de desprestigio lograron que el COI buscara la mediación. La decisión definitiva sobre la elección de la sede la tomó el Presidente estadounidense Roosevelt.​ 

- Las consecuencias fueron que muy pocos deportistas podían permitirse el viaje, lo que se tradujo en una paupérrima participación de deportistas y insignificantes resultados deportivos. Apenas 12 países enviaron delegaciones. Reino Unido solo envió un deportista y Francia, Italia y España no participaron. El caso es que la mayoría de los participantes era de Estados Unidos o Canadá, y el público también era escaso. Las competiciones se alargaron durante cinco meses debido a los fallos de ubicación y organización.

- Pasó de todo: dopaje, trampas...  Gran parte de estos desastres se concentraron en la prueba de maratón  campo a través. En la línea de salida, el 30 de agosto de 1,904,  a 33 grados de temperatura había 14 corredores: 19 estadounidenses, 9 griegos, 3 británicos y 1 cubano, para correr los 40 kilómetros, que en ese momento tenía la prueba. Uno de los organizadores decidió que era un buen momento para probar la "deshidratación forzada", para grandeza de la ciencia. Solo había un punto de avituallamiento con agua disponible durante toda la carrera: un pozo al costado de la carretera en la marca de las 12 millas. El calor era enorme, 33 grados centígrados, lo que unido al polvo de los caminos sin asfaltar y las piedrecillas levantadas por los coches de control, afectó a los participantes. De los 32 participantes que comenzaron comenzaron la carrera esa tarde, solo terminarían 14, el número más bajo en la historia Olímpica. 

Los participantes en la maratón

William García, de California,  que inicialmente iba a la cabeza, tragó tanto polvo de los caminos rurales que sufrió una hemorragia estomacal casi fatal. Fue encontrado en el kilómetro 19, tosiendo  sangre debido a los daños en el esófago y el estómago causado por el polvo y las piedrecillas. Estuvo a punto de morir en la ambulancia.

Los africanos  Jan Mashiani y Taunyane fueron perseguidos por unos perros agresivos durante más de una milla, lo que les obligó a desviarse del recorrido marcado y dar un rodeo.  Ambos acabaron entre los 14 afortunados que terminaron la carrera, en los puestos 9 y 12.


Carvajal
Uno de los corredores, el cubano Félix Carvajal, al pisar Estados Unidos, alucinado por la "libertad", camino de San Luis, perdió todo su dinero y sus pertenencias en las mesas de juego de Nueva Orleans. Sin ropa de deporte,  llegó listo para correr completamente vestido con pantalones largos, camisa blanca de manga larga, zapatos de calle y gorra. Compadeciéndose de él, otro competidor consiguió un tijera y le cortó los pantalones a la altura de las rodillas para facilitarle la carrera. Carvajal trotaba a un ritmo razonable cuando el hambre le hizo detenerse en un huerto para comer unas manzanas. Desafortunadamente para él, las manzanas estaban podridas y los calambres de estómago que le provocaron hicieron que el atleta se tumbara al costado de la carretera donde procedió a tomar una siesta. A pesar de eso, terminó cuarto.

Fred Lorz
El primer atleta en cruzar la línea de meta fue Fred Lorz, un corredor estadounidense que ganaría el Maratón de Boston un año después. Pero en su victoria no todo era lo que parecía.

Justo cuando estaba a punto de ser presentado con el trofeo del ganador, nada menos que por la hija del presidente, Alice Roosevelt, un miembro del público pidió detener el proceso asegurando que Lorz era un "impostor". Se comprobó que Lorz, agotado y deshidratado, había abandonado la carrera en el kilómetro 9. Fue recogido por el coche de su entrenador que lo llevó  11 kilómetros, adelantando a los demás corredores, hasta las proximidades de la meta. Lorz, que se había recuperado, mandó parar el coche, se bajó y llegó a la meta como si fuera el ganador. Lorz se disculpó diciendo que "solo era una broma" y que no era su intención no era mantener la farsa. 

Más tarde, salió a la luz que en la marca de las nueve millas, Lorz había comenzado a sufrir calambres, agotamiento y deshidratación. Abandonó y se subió a el automóvil de su entrenador durante las siguientes 11 millas, adelantando a los demás corredores. Cerca de la meta, ya recuperado, mandó parar el coche del vehículo y correr hasta la meta presentándose como ganador. Lorz continuaría afirmando que solo había terminado la carrera como una "broma" y nunca había tenido la intención de mantener la farsa. Eso dijo, pero entró en el estadio saludando al público y levantando los brazos, así que lo de broma no se lo creía ni él.

Thomas Hicks
Comprobado lo ocurrido, se declaró ganador al segundo, el estadounidense Thomas Hicks, payaso de profesión. Pero resultó que su victoria tampoco era tal. Durante la carrera le habían proporcionado coñac y 1 mg de estricnina, que se inyectó para poder completar la carrera y justo después de la línea de meta sufrió un desplome. Los médicos que lo examinaron concluyeron que si se hubiera tomado una nueva dosis de estricnina habría sido fatal. La estricnina se consideraba por entonces un estimulante y, por supuesto, no existía ningún control sobre las sustancias consumidas por los deportistas

Pero si la maraton fue risible, Hubo otra cosa que no se puede calificar sino como vergonzosa. 

A alguien se le ocurrió que era una buena idea reunir a representantes de diferentes pueblos indígenas del mundo y llevar a cabo una parodia de los Juegos Olímpicos. Oculta bajo la coartada de la ciencia antropológica, la verdadera razón de ser de estas jornadas indisimuladamente racistas era demostrar la supuesta superioridad atlética de los deportistas de raza blanca, además de divertir al público con un evento complementario a los Juegos genuinos. A alguien se le ocurrió que era una buena idea y el olimpismo, más de un siglo después, sigue avergonzado por el capítulo más oscuro de su historia.

La idea de los promotores era organizar una competición en la que aborígenes de todo el planeta se enfrentaran entre sí en diferentes disciplinas atléticas. Llamaron al invento Juegos Antropológicos (también conocidos como Jornadas Antropológicas o Días Antropológicos). A pesar de que, en sentido estricto, no pertenecían al programa olímpico, estaban concebidos como un apéndice de los mismos, celebrados un par de semanas antes, como aperitivo a la programación oficial. Si se prefiere el símil musical, el papel de las Juegos Antropológicos era ejercer de teloneros de los Juegos Olímpicos de San Luis.

En la misma Exposición Universal había unos 3.000 aborígenes de diferentes procedencias, expuestos para la contemplación del público asistente a la muestra. Esta exhibición de seres que se consideraban primitivos, como si fueran zoológicos humanos, era común en Estados Unidos y Europa a finales del siglo XIX y principios del XX, en pleno apogeo del colonialismo y la antropología social, una disciplina que pretendía categorizar y jerarquizar a los humanos en función de su raza.

El fin último del proyecto era comparar el rendimiento de los participantes en los Juegos Antropológicos con el de los atletas que competían en los Juegos Olímpicos. La idea era perversa desde la premisa. Unos eran deportistas de élite, acostumbrados a entrenar regularmente su disciplina, mientras los otros, en la inmensa mayoría de los casos, no habían practicado jamás el deporte para el que se les había reclutado. Muchos ni siquiera entendían en qué consistía la prueba que se les pedía realizar, puesto que las reglas se enunciaban justo antes de empezar la competición y las explicaciones solo se daban en inglés. En las carreras, al escuchar el pistoletazo de salida, algunos se quedaban paralizados de miedo y otros no sabía qué hacer o de qué protegerse. En la llegada, muchos psaban por debajo de la cinta, todo entre las risas de los espectadores.

Sullivan y McGee pretendían demostrar que sus ideas racistas eran ciertas y para ello no dudaban en hacerse trampas al solitario. Aunque se consideraban hombres de ciencia, su procedimiento era todo lo contrario al método científico: partiendo de la conclusión a la que querían llegar, crearon el entorno adecuado para obtener los datos que confirmaran su teoría. En nombre de la antropología, montaron un espectáculo racista para divertir al espectador y confirmar sus prejuicios. En las octavillas que fueron repartidas, los organizadores vendían el acontecimiento como "la primera competición atlética del mundo en la que los salvajes son los únicos participantes".

Durante dos días, alrededor de un centenar de indígenas de todo el mundo, hombres únicamente, compitieron en diferentes disciplinas para sorpresa de unos y divertimento de otros. Puesto que el evento se celebró en Estados Unidos, predominaban los nativos de diferentes tribus, pero también participaron aborígenes de varios pueblos de filipinas (recientemente conquistada por Estados Unidos en la guerra contra España), pigmeos africanos, patagones argentinos, zulúes, árabes del norte de África y ainus de Japón, entre otros.

En primer lugar, los atletas fueron clasificados en grupos raciales para competir por separado en series clasificatorias. El objetivo era encontrar al ganador de cada grupo para enfrentarlos en la final. El programa se dividió en dos partes. El primer día se celebraron competiciones atléticas que formaban parte del programa olímpico regular: carreras de diferentes distancias y relevos, salto de altura y longitud, etc. La segunda jornada se reservó para actividades que se suponían propias de los aborígenes, como lanzamiento de jabalina, ascenso a árboles, tiro con arco o lanzamiento de barro.

Como no podía ser de otra manera, el evento fue un desastre desde cualquier punto de vista, en gran parte porque muchos de los participantes desconocían las reglas básicas.  Incluso ignorando el racismo del planteamiento, era imposible hacer ningún análisis del disparatado experimento.

Sin embargo, las conclusiones llegaron. Sullivan confrontó las marcas de los competidores en las jornadas antropológicas con las de campeones olímpicos como el campeón Ray Ewry, concluyendo que la comparación "demuestra sin lugar a dudas que los salvajes no son los atletas natos que nos habían inducido a pensar". "Los salvajes han sido muy sobrevalorados desde un punto de vista atlético", añadía. "Hemos oído maravillas de los corredores indígenas, de la resistencia de los negros del sur de África y las habilidades naturales de los salvajes en cuestiones atléticas, pero los acontecimientos de San Luis demuestran lo contrario".

Aunque los promotores del invento consideraron que las Jornadas Antropológicas habían sido un éxito, el olimpismo se desmarcó del proyecto. El propio Pierre de Coubertin, creador de los Juegos Olímpicos modernos y presidente del COI en aquel momento, censuró el experimento de Sullivan y McGee. Su crítica inicial fue tibia, pero con el tiempo admitió que las jornadas habían sido "particularmente bochornosas". En sus memorias, el barón aludía a los Juegos Antropológicos y lanzaba un vaticinio: "En lo que respecta a esta mascarada inaceptable, perderá toda su gracia el día que los hombres negros, rojos y amarillos aprendan a correr, saltar y lanzar, superando de largo a los blancos. Entonces tendremos progreso".




viernes, 18 de febrero de 2022

98. El rey de España que creó una ong

 


Los temas para este blog parecen realmente inagotables y a veces surgen de forma totalmente insospechada, Como este de hoy, al que he llegado por una vereda totalmente sinuosa.

Hace ya tiempo me había venido un recuerdo de la infancia. Los domingos por la mañana había en televisión española un programa sobre ballet, que yo disfrutaba con asiduidad. De ese programa destacaban dos recuerdos nítidos: la redifusión de una representación de Romeo y Julieta, de Prokofiev, en el Covent Garden de Londres, con Rudolf Nureiev y Margot Fonteyn en los principales papeles, y un ballet muy corto (tiene solo un acto y solo interviene una pareja de bailarines) que titulado El espectro de la rosa. La música es una versión orquestada, probablemente por Berlioz, de un pieza de piano de Weber, que fue coreografiada por Fokine y estrenada por Nijinski y Karsavina en Montecarlo en 1.911. El éxito de Nijinsky en este paso a dos romántico, que al mismo tiempo es una pieza de bravura para el protagonista masculino, fue espectacular y el ballet quedó unido para siempre a su nombre y su leyenda. Estuve unos minutos viendo vídeos de Nijinski en You Tube (El espectro de la rosa y La siesta de un fauno) y pasé a contrastar unos datos sobre la vida de Nijinski en Wikipedia. Y ahí se mencionaba  un dato que me pareció curioso y que me ha llevado a la historia que os quería contar.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, España se mantuvo neutral, en parte por la situación económica de España, y en parte por razones familiares. Su esposa era nieta de la reina Victoria de Inglaterra y su madre era una Habsburgo, sobrina del emperador Francisco José, por lo que la familia se encontraba dividida entre los dos bandos (la clásica "guerra" suegra-nuera, nada menos). Durante la guerra le llegó al rey desde Francia un carta de una lavandera de Bayona que no había tenido noticias de su marido  desde la batalla de Charleroi  y le pedía que hiciera gestiones para localizarlo o, al menos, saber si vivía. El rey consiguió encontrarlo. Estaba prisionero y no le habían permitido escribir a su familia para comunicarles su paradero. Cuando la noticia salió en los periódicos hubo una avalancha de cartas con peticiones semejantes. La historia llegó a la prensa francesa el 18 de junio de 1.915 y, ante el aluvión de peticiones se creó  una Oficina Pro Cautivos en las dependencias del Palacio Real cuyo objetivo era ayudar a los familiares de los desaparecidos en combate a encontrar a sus seres queridos. El rey financió esta oficina con un millón de pesetas de su bolsillo. Esta iniciativa consiguió llevar a cabo una extraordinaria labor humanitaria. Sus tan sólo 40 empleados consiguieron repatriar a 70.000 civiles y a 21.000 soldados. Intervino a favor de 136.000 prisioneros de guerra y llevó a cabo 4.000 visitas de inspección a campos de prisioneros. Se llegaron a conmutar 4 penas de muerte.

Dependencias de la Oficina pro Cautivos en el Palacio Real

Para los que deseen conocer los hechos con más detalles existe un libro de Juan Pando sobre el tema.

Los primeros datos sobre esta historia los encontré en un blog, pero no añade nada a lo aquí escrito. De su autora solo puedo saber los datos de su perfil en Blogger: que usa el nick de Noa y que vive en Toledo.

También hay un vídeo en You Tube con algunas imágenes e intervenciones de un historiador y el autor del libro.

Sólo me queda por aclarar el paso de Nijinski a la iniciativa de Alfonso XIII. Aunque la mayoría de los beneficiados por esta Oficina era personas anónimas, algunos "famosos" salvaron su vida gracias a esta iniciativa. Maurice Chevalier, herido y prisionero de los alemanes, el pianista Arthur Rubinstein y Nijinski.  Durante la Segunda Guerra Mundial, Nijinski, que era polaco, aunque sólo tenía 24 años era ya mundialmente famoso estaba en arresto domiciliario en Hungría.  Y pudo volver a Rusia. Y así fue la cosa.

martes, 15 de febrero de 2022

97. Los vándalos, ¿eran realmente unos "vándalos"?

 


Por si el título de la entrada os desconcierta, aclaro que yo iba a escribir sobre obras de arte y sobre esa obsesión, incomprensible para mi, que tienen algunos humanos de,  para protestar por algo, liarse a martillazos o a cuchilladas con alguna obra de arte, cuanto más famosa mejor, como si la Gioconda, las esculturas de Miguel Ángel o la Venus del espejo tuvieran la culpa de las injusticias del mundo Y, sobre todo, destruirlas arreglara algo. Para hablar de ello con propiedad, me aseguro del significado de las palabras "vándalo", "vandalismo" y "vandalizar" y me encuentro lo siguiente.

Según la R.A.E., para vándalo:

adj. Dicho de una persona: Que comete acciones propias de gente salvaje y destructiva.

Para vandalizar:

verbo transitivo. Cometer acciones destructivas contra la propiedad pública.

Para vandalismo:

1. m. Devastación propia de los antiguos vándalos.

2. m. Espíritu de destrucción que no respeta cosa alguna, sagrada ni profana.

¿Estamos ante un prejuicio infundado? Por eso, antes de abordar el tema previsto, me dispongo a aclarar ese punto y me encuentro lo siguiente (1)

El saqueo de la capital romana llegó a los libros de historia, pero no fue tan violento como se puede suponer. Aunque la Iglesia consideraba a los vándalos unos herejes, negociaron con el papa León I, que los convenció para que no destruyeran Roma. Saquearon las arcas de la ciudad, pero dejaron intactos los edificios y volvieron a casa. (...) Hasta la actualidad, «vándalo» se asocia —quizá injustamente— al saqueo de Roma.

En fin, salvando lo que cada cual decida pensar, me redirijo a mi intención original.

A lo largo de los siglos, algunos individuos (e individuas)  furiosos o frustrados por un hecho que consideran ominoso (veremos que a veces no se trata de cosas de taaaaaanta importancia) intentan destruir una obra de arte famosa, supongo que sobre todo por llamar la atención y conscientes de que su acción no va a cambiar nada. pero es curioso constatar que algunas de estas obras parecen tener un verdadero imán para esta clase de ¿pirados? (aquí necesitaríamos la opinión de un psiquiatra).

 Veamos una especie de "top ten"


1. La Gioconda. El cuadro más famoso de Leonardo Da Vinci ha sufrido una buena cantidad de daños a los largo de su exhibición. En 1956, la mitad inferior de la obra maestra fue seriamente dañada cuando alguien arrojó ácido al retrato. Más tarde ese mismo año, un boliviano llamado Ugo Ungaza arrojó una piedra a la obra, astillando la pintura en el codo izquierdo de la mujer. Aunque fue restaurada, y finalmente colocada detrás de un cristal antibalas, eso no impidió que la gente intentara infligirle más daños. En 1974, una mujer discapacitada que estaba enojada por la política de personas discapacitadas del Museo Nacional de Tokio, donde se exhibía la pintura, la atacó con pintura roja en aerosol. En agosto de 2009, una mujer rusa que estaba molesta por la denegación de la ciudadanía francesa lanzó una taza de té caliente al trabajo. En la foto, un empleado del museo señala el punto de impacto de la piedra arrojada por Ugo Ungaza.

2. "The fountain", de Marcel Duchamp. La famosa escultura ha sido vandalizada en varias ocasiones por artistas que querían “dialogar” con Marcel Duchamp. El artista sudafricano Kendell Geers se orinó en la obra mientras estaba expuesta en Venecia en 1993; el artista francés Pierre Pinoncelli orinó en la escultura mientras estaba en exhibición en Nimes, Francia, ese mismo año; y el artista sueco Björn Kjelltoft también orinó en la obra mientras estaba en Estocolmo en 1999. Incluso el músico Brian Eno orinó en la obra mientras estaba en exhibición en el MoMA en 1995. Finalmente, el dúo de performance chino Yuan Chai y Jian Jun Xi orinaron sobre la obra mientras estaba expuesta en Londres en el año 2000. Chai dijo: “El urinario está allí, es una invitación. Como dijo Duchamp, es la elección del artista. Elige lo que es arte. Acabamos de añadirle un poco más”.

3. La Piedad del Vaticano  de Miguel Ángel.

Un geólogo australiano de origen húngaro, Laszlo Toth, atacó en 1972 la obra maestra de mármol de Miguel Ángel de 1499 que representaba a la Virgen María acunando el cuerpo muerto de Cristo con un martillo, mientras gritaba: “¡Soy Jesucristo, resucitado de entre los muertos!”. Toth golpeó la escultura 15 veces, rompiéndole el brazo a María a la altura  del codo, así como parte de su nariz y párpado. Un grupo de transeúntes, entre ellos un estadounidense que lo golpeó repetidamente, atacó a Toth casi inmediatamente. El incidente, que tuvo lugar durante el Pentecostés del 21 de mayo, fue desencadenado por la larga fantasía de Toth de que él era Jesús; incluso había escrito al Papa el año anterior para exigir que se le reconociera como el Mesías. Juzgado como demente, Toth fue internado en un hospital psiquiátrico en Italia durante dos años antes de ser deportado a Australia. Nunca fue a la cárcel por sus acciones. En la foto, momentos después de que atacara la escultura.

4. La "Venus del espejo" de Velázquez.

En 1914, la sufragista Mary Richardson entró en la National Gallery de Londres y atacó el cuadro de Diego Velázquez con un cuchillo para carne, apuñalando el lienzo siete veces. Slasher Mary, como la apodó la prensa, protestaba por la detención de una colega sufragista, Emmeline Pankhurst. “He intentado destruir la imagen de la mujer más bella de la historia mitológica como protesta contra la destrucción por parte del Gobierno de la Sra. Pankhurst, que es el personaje más bello de la historia moderna”, explicó Richardson. Añadió que también se sintió insultada por “la forma en que los hombres miraban el cuadro todo el día”. Afortunadamente, se logró restaurar completamente el lienzo.

5. El "Guernica" de Picasso

El 28 de febrero de 1974, un hombre de 30 años entró en las galerías del tercer piso del Museo de Arte Moderno de Nueva York y procedió a desfigurar el Guernica de Pablo Picasso con pintura en aerosol, escribiendo KILL ALL LIES en letras rojas gigantes. “Llamen al conservador”, gritó al parecer mientras los guardias lo agarraban. “Soy un artista”. Aunque los medios lo retrataron en un lenguaje normalmente reservado para los inadaptados sociales o los mentalmente desequilibrados, tuvo la presencia de la mente para alertar a la agencia AP antes de lo que resultó ser un truco calculado. De hecho, en lugar de enviarlo a la cárcel, el MoMA se negó a presentar cargos, y el propio hombre, Tony Shafrazi, se convirtió más tarde en un mercader de arte de gran éxito, beneficiándose de las carreras de Keith Haring, Jean-Michel Basquiat y Kenny Scharf. Aparte de la publicidad, las motivaciones de Shafrazi no estaban claras, y en algunos puntos lo llamó una protesta contra la guerra y una colaboración retroactiva con Picasso en otros.  Fue devuelto en 1981, y actualmente reside bajo cristal antibalas en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid.

6. "Danae" 

Una de las historias más dramáticas de vandalismo es la de Danaë de Rembrandt. El 15 de junio de 1985, la pintura del siglo XVII fue atacada en el Museo del Ermitage en Rusia por un lituano llamado Bronus Maigis, que más tarde fue declarado como una persona con problemas de salud mental. Maigis simplemente entró en el museo, arrojó ácido sulfúrico sobre el lienzo y luego lo atacó con un cuchillo, destruyendo la parte central de la composición. Maigis afirmó que el acto de vandalismo fue una protesta contra la política de la Unión Soviética. La restauración duró casi 13 años, pero el daño era tan grande que volver a pintar todas las partes dañadas significaría que la pintura ya no era un verdadero Rembrandt, así que los restauradores decidieron no hacer la restauración completa. Hoy en día el lienzo está protegido con un cristal blindado, pero ya no tenemos la Danaë original.

7. "David" de Miguel Ángel

En 1991, un italiano desempleado de 47 años llamado Piero Cannata entró en el museo de la Galleria dell’Accademia de Florencia con un martillo escondido en su chaqueta. Cuando se acercó a la escultura David de Miguel Ángel, que algunos aclaman como la escultura más famosa del mundo, sacó su arma y atacó la pieza, rompiendo uno de los dedos del pie izquierdo. Los visitantes del museo intentaron evitar que el atacante causara más daños hasta que la seguridad llegó al lugar. Cannata, a quien la policía describió como “trastornado”, afirmó que cometió el acto porque el modelo de un pintor veneciano del siglo XVI, “Nani”, le había dado instrucciones para hacerlo. Finalmente, se recuperaron todos los fragmentos del dedo del pie, lo que permitió reparar la escultura.


8. La "Ronda Nocturna".

Se hicieron tres intentos de desfigurar la pintura de Rembrandt de 1642, aunque sólo uno causó daños sustanciales. En 1975, William de Rijk, un maestro de escuela desempleado, cortó el cuadro repetidamente con un cuchillo antes de que los guardias lo detuvieran. Fue internado en un hospital psiquiátrico, donde se suicidó en 1976. La reparación de The Night Watch llevó seis meses, y todavía se pueden ver rastros leves de las marcas de corte. Sesenta y cuatro años antes, un antiguo cocinero de la Armada holandesa también atacó la pintura con un cuchillo, pero afortunadamente no pudo penetrar la gruesa capa de barniz de la pintura. En 1990, un hombre salpicó el cuadro con un agente desconocido, que los periódicos holandeses identificaron como ácido sulfúrico, aunque los funcionarios del Rijksmuseum de Ámsterdam (donde se conserva el cuadro) se negaron a confirmar el informe. Dijeron que el producto químico fue efectivamente neutralizado antes de que pudiera hacer daño real.

9. "Black on Maroon", de Mark Rothko

La abstracción de Rothko de 1958 fue desfigurada mientras colgaba en la Tate Gallery de Londres por un tal Wlodzimierz Umaniec, un artista, blogger y único proponente de una filosofía artística que él denominó amarillismo (definido no como arte ni no arte, sino como “un fenómeno autónomo en la cultura visual contemporánea”). Usando un marcador negro, escribió UNA PIEZA POTENCIAL DE AMARILLISMO en la esquina inferior derecha del cuadro, añadiendo la firma seudónima, Vladimir Umanets. Umaniec pasó el año siguiente en prisión y, tras su liberación, se arrepintió en un editorial escrito para el periódico The Guardian.

10. "Dirty corner" de Anish Kapoor

Una gran estructura en forma de embudo fabricada originalmente en 2011, Dirty Corner es la creación de uno de los artistas contemporáneos más famosos de Gran Bretaña. En junio de 2015 se instaló en los jardines del Palacio de Versalles, y gracias a su forma de vulva fue inmediatamente apodada “la vagina de la Reina” por los detractores. Sin embargo, las objeciones a la controvertida pieza (que Kapoor describió como “muy sexual”) fueron más allá de las burlas cuando alguien le arrojó pintura amarilla. Después de su limpieza, la escultura fue nuevamente desfigurada, esta vez con graffiti antisemita pintado en blanco. Kapoor, que se negó a que la pieza se limpiara por segunda vez, atribuyó el segundo incidente al maltrato de la población musulmana en Francia.

Pero esta lista ha sido elaborada de acuerdo a una opinión subjetiva acerca de la fama de las obras. Sin embargo, en ella no figura la obra más vandalizada de la historia, que es, ¡tacháaaan!

La sirenita de Copenhague. A lo largo de sus 109 años de historia, ha sido cubierta de pintura roja, se le ha arrancado un brazo, la cabeza, se ha volado con dinamita, se ha vestido con un burka... En un momento se pensó en colocarla en un lugar más protegido y se reubicó unos metros más adentro en el mar, sin resultado, recientemente volvió a ser víctima del movimiento “Black Lives Matter”, impulsado en Estados Unidos tras la muerte del ciudadano negro George Floyd a manos de un policía. En la foto se ve como fue calificada de "pez racista" (?)

Y por si todavía tenéis ganas de más, añado un enlace a un listado a 64 obras más que ofrece Wikipedia.

Y justo en estos días nos enteramos de un nuevo caso


Los rostros ciegos de la obra Tres figuras (1932-1934), de la artista vanguardista Anna Lepórskaya (1900-1982), amanecieron el 8 de diciembre pasado con unos ojos dibujados con un bolígrafo sobre ellos. El vándalo resultó ser un vigilante de seguridad en su primer día de trabajo (que, según explicó, estaba aburrido) en el Centro Presidencial Boris Yeltsin de la ciudad rusa de Ekaterimburgo, donde se exhibía temporalmente el cuadro, según han confirmado los organizadores. A pesar de lo llamativo del suceso, el incidente tardó en salir a la luz un mes (14 de enero) y se necesitó otro más (9 de febrero) para conocer quién fue el autor. La obra podrá ser restaurada “sin más consecuencias”.

“El trabajo fue inspeccionado al día siguiente por un restaurador de la Galería Estatal Tretiakov de Moscú, propietaria de la obra, enviado de vuelta a la capital. La pintura se está restaurando y el daño, según el experto, puede eliminarse”, afirmó la fundación del expresidente ruso en enero, cuando reconoció a través de un comunicado el suceso revelado por The Art Newspaper. Según la información a la que tuvo acceso ese medio, los costes de restauración rondarían los 250.000 rublos, algo menos de 3.000 euros al devaluado cambio actual, mientras que su seguro ascendía a 74,9 millones de rublos, unos 880.000 euros. (información de El País

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(1) En un artículo de National Geographic cuyo enlace facilito. Tómese con la prevención con la que debemos tomar cualquier dato de internet. 

lunes, 14 de febrero de 2022

96. El único alfabeto del que sabemos quién lo inventó

 


El texto que sigue no es mío, sino que lo tomo de lo que ha compartido un antiguo alumno mío, del que me siento muy orgullosa, Juan Enrique Sánchez Moreno, de brillante inteligencia y excelente persona. Hoy día párroco de la Palma en Cádiz y Delegado Episcopal de Hermandades y Cofradías de la diócesis de Cádiz y Ceuta.

Y viene al caso porque hoy se celebra su fiesta, aunque esté eclipsada por San Valentín que, sin quitarle mérito a este último, ya sabemos que pesan más los euros que hoy se mueven gracias a la venta de ramos de flores, perfumes y bombones. Bueno, mejor me callo, que me desboco con facilidad. A partir de aquí le cedo el teclado a Juan.

 

Los dos hermanos Miguel y Constantino, que como monjes tomaron el nombre de Metodio y Cirilo respectivamente, realizaron su obra misionera en el siglo IX en Europa central, y con toda razón se los llama los “apóstoles de los eslavos”. Tienen el mérito de haberse adaptado a los pueblos que iban a evangelizar y usaron métodos misioneros que, aunque tenían toda la aprobación del Papa, suscitaron oposición entre griegos y latinos.

Tienen también el mérito de haber creado un nuevo alfabeto que se llama “cirílico”, precisamente por San Cirilo, ofreciendo al mundo eslavo, con la traducción de la Biblia, del Misal y del Ritual litúrgico, unidad lingüística y cultural. Este gran regalo que los hermanos Cirilo y Metodio hicieron a los pueblos eslavos fue recompensado con el amor y la devoción populares. Pero durante su vida, no todo fue fácil los dos santos misioneros, sino que tuvieron que luchar mucho contra los que siempre se oponen a los grandes innovadores.

Los dos hermanos nacieron en Tesalónica. Eran hijos de un empleado imperial y conocían el eslavo que se hablaba en Macedonia. Constantino, el más joven, nació hacia el año 827, completó sus estudios en Constantinopla bajo Focio, y después de su ordenación sacerdotal se dedicó a la enseñanza. Miguel, en cambio, siguió la carrera política, pero cuando lo nombraron gobernador de una provincia bizantina de lengua eslava, renunció al deseado puesto y se hizo monje con el nombre de Metodio. En el año 860 el emperador encargó a los dos hermanos la evangelización de los Kazarios, y tres años después llegaron a Moravia por invitación del príncipe Ratislao. Fue aquí en donde elaboraron el alfabeto “cirílico” y en donde tradujeron la Biblia y el Misal en lengua eslava. Cirilo y Metodio fueron acusados de cisma y herejía, y por eso tuvieron que viajar a Roma, en donde los recibió con gusto el Papa Adriano II, que les permitió celebrar los santos misterios en lengua eslava, estando, incluso, él presente con una comunidad cristiana muy numerosa.

Los Santos Cirilo y Metodio con estudiantes. Fresco del monasterio de St. Naum.

San Cirilo murió en Roma el 14 de febrero del 869 y fue enterrado en la basílica de San Clemente, el mártir cuyas reliquias él mismo había llevado a Roma. Metodio, ordenado sacerdote por el Papa y nombrado obispo de Panonia, regresó entre sus eslavos. Murió el 6 de abril del año 885 en la ciudad de Velahrad (Checoslovaquia), y en su funeral se usó el eslavo junto con el griego y el latín.

Estos dos figuras, gigantes de la evangelización, fueron nombrados co-patronos de Europa por el Santo Padre Juan Pablo II que así ofreció a los fieles del mundo el ejemplo de dos predicadores infatigables del mensaje evangélico.



lunes, 7 de febrero de 2022

95. Políticos y corrupción urbanística. Algo de ayer, de hoy y de siempre

 

Detalle del Retrato ecuestre de Francisco de Sandoval y Rojas, I Duque de Lerma (1603). Óleo sobre lienzo. Rubens. Museo del Prado

El 13 de septiembre de 1598 fallecía Felipe II y era coronado su hijo Felipe III. La primera medida que tomó fue nombrar a su amigo Francisco de Sandoval, por aquel entonces Marqués de Denia, valido del Rey, puesto de confianza por nombramiento directo del Rey y que se ocupaba de las cuestiones de Estado.

Como el Rey estaba preocupado por cuestiones ajenas a la política (el teatro, la pintura o la caza...y el fornicio) su valido ejerció como verdadero Rey de España; se rodeó de un equipo de gente de su confianza y distribuyó los puestos más importantes de la corte entre miembros de su familia y amigos. Se hizo inmensamente rico a costa de saber manejar el tráfico de influencias, la corrupción y la venta de cargos públicos. 

Además, en 1599, le otorgó el título de Duque de Lerma.

El nuevo Duque comenzó a mover los hilos y en 1601 trasladó la Corte de Madrid a Valladolid. La teoría fue que lo hacía por alejar al Rey de la influencia de su tía y abuela María de Austria. Al Rey fue suficiente con decirle que en Valladolid había mejores campos para cazar. Pero la realidad era bien distinta: el enriquecimiento.

Seis meses antes del traslado, el Duque de Lerma había comprado varios solares, casas y terrenos en Valladolid que, lógicamente, con la presencia de la Corte supusieron un pelotazo en toda regla. En 1605 vendió a la corona la zona conocida como Huerta de la Ribera por 30 millones de maravedíes, por eso hoy se llama la "Huerta del Rey". Pero todavía quedaba la jugada maestra. El 30 de enero de 1606 la corte regresaba a Madrid.

Madrid negoció la vuelta de la Corte con el Duque de Lerma, tras pactar un sustancioso donativo de 250.000 ducados (unos 93 millones de maravedíes), de esta cantidad se entregó una tercera parte al valido del Rey y el resto a la Corona.

Además, y en connivencia con el alcalde de Madrid, el Duque había hecho alguna pequeña inversión cuando los precios habían caído en Madrid tras el traslado a Valladolid y que, casualidades de la vida, volvieron a dispararse con el regreso de la Corona.

Cuando su entramado de corrupción fue descubierto y comenzaron a rodar cabezas, aún tenía un as en la manga: solicitó de Roma el Capelo Cardenalicio que se le concedió en 1618, al mismo tiempo que el Rey le daba permiso para retirarse a sus propiedades de la ciudad de Lerma. Murió en Valladolid en 1625.

El pueblo, convencido de su culpabilidad y de sus manejos le cantaba una coplilla: "Para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España, se viste de colorado".

Sin embargo, hay un grupo de historiadores que piensan que Lerma fue víctima de una conspiración, orquestada por Gaspar de Guzmán y Pimentel, conde-duque de Olivares, por Luis de Aliaga, un dominico aragonés nombrado confesor del rey por influencia del de Lerma, y por su propio hijo, el duque de Uceda, deseoso de sustituir a su padre y, al mismo tiempo, de impedir que Galicia consiguiera el voto en Cortes, lucha encabezada por Pedro Fernández de Castro y Andrade, presidente del Consejo de Italia al momento de la caída del de Lerma, y principal protegido de este; Fernández de Castro Castro presentó su renuncia a la caída del duquede Lerma, en la creencia de estar bajo una conspiración cortesana.





jueves, 3 de febrero de 2022

94. Para Maria Cristina, segundas partes sí fueron buenas

Nada bueno se puede decir de Fernando VII. Mal rey, peor persona, feo, desagradable, cruel, ingrato, desleal, manipulador, zafio, inculto, chabacano y vengativo. Las cuatro mujeres que se vieron obligadas a casarse con él son dignas de lástima.

1. En 1802, siendo todavía Príncipe de Asturias, se casó con su prima María Antonia de Nápoles, dentro de un pacto para formar un bloque con los reinos italianos de la familia, al mismo tiempo que  el príncipe heredero Francisco de Nápoles, se casaba con la infanta española María Isabel de Borbón. María Antonia sufrió dos abortos y no hubo descendencia. Falleció de tuberculosis el 21 de mayo de 1806.

2. En 1816 Fernando se casó en segundas nupcias con su sobrina María Isabel de Braganza, infanta de Portugal. ​ Fue desatendida por Fernando, que mantuvo durante el matrimonio con ella abundantes aventuras amorosas. Dio a luz a una hija, María Luisa Isabel, que vivió poco más de cuatro meses. Un año después, estando de nuevo embarazada, falleció en dramáticas circunstancias junto al bebé. Según el cronista Wenceslao Ramírez de Villaurrutia, «hallándose en avanzado estado de gestación y suponiéndola muerta, los médicos procedieron a extraer el feto, momento en el que la infortunada madre profirió un agudo grito de dolor que demostraba que todavía estaba viva».

3. La siguiente experiencia matrimonial de Fernando VII alcanzó la categoría de traumática por la juventud de la joven. La elegida fue otra de las sobrinas del Rey, María Josefa Amalia de Sajonia, de 15 años de edad, que fue obligada a casarse en 1819 con un hombre veinte años mayor que ella. Educada en un convento por la ausencia de su madre, la puritana Reina quedó asustada en su noche de boda por la brusquedad del Rey hasta el punto de que se negó a tener relaciones sexuales con su marido, huyendo a todo correr del dormitorio, después de haberse orinado del pánico. Incluso se vio obligada a mediar la Santa Sede para que la joven reina, a la que nadie había instruido previamente en aquellas tareas, aceptara como bueno y no pecaminoso el obligado débito conyugal. Sin haber quedado embarazada en los diez años que duró su matrimonio, María Josefa Amalia falleció prematuramente de fiebres graves en el Palacio Real de Aranjuez en 1829.

A las penosas circunstancias personales del rey se unían su mal estado de salud (obesidad, gota y una anomalía en su sistema reproductivo: padecía macrosomía genital, es decir, las dimensiones de su miembro viril eran muy superiores a la media.

4. Así, Fernando VII llegó a la madurez sin descendencia y con la incipiente amenaza de su hermano Carlos María Isidro de Borbón rondando el trono. Finalmente, en 1829, se casó a los 45 años con otra de sus sobrinas, María Cristina de las Dos Sicilias, de 23 años, quien, conocedora de la trayectoria de su marido, reclamó la construcción de un artefacto para mitigar la macrosomía genital del Rey. La solución llegó a través de una almohadilla perforada en el centro de pocos centímetros de espesor por donde Fernando introducía su miembro durante el coito. Finalmente, Fernando VII tuvo dos hijas: Isabel y Luisa Fernanda. Fernando VII murió el 29 de septiembre de 1833 con 48 años. La princesa de Asturias, Isabel, tenía, cuando eso ocurrió, tan solo tres años, por lo que María Cristina asumió la Regencia hasta su mayoría de edad.

La viuda regente era aún joven, bella y, para no perder la costumbre histórica entre las hembras de su apellido, también ardorosa. Tenía 27 años de modo que no tardó mucho en encontrar alivio para su soledad. Su nuevo acompañante, que ya sería su amor definitivo, fue Agustín Fernando Muñoz Sánchez, un militar que pertenecía a la Guardia de Corps en palacio. Tenemos dos versiones del momento-flechazo, ambas que parecen sacadas de una novela de Corín Tellado. Según una, la reina volvía del palacio de la Granja en un coche cubierto y a causa de los traqueteos del camino sufrió una hemorragia nasal. Agustín Fernando Muñoz, al mando de la escolta,  le ofreció su pañuelo para bloquear la hemorragia. Al devolvérselo la regente, con su agradecimiento, el oficial hizo un gesto que desbocó el corazón de la solitaria mujer: lo besó y se lo guardó en el lado del corazón, bajo su guerrera.

En otra versión, María Cristina se fijó en él una noche en la que estaba de guardia y le preguntó si se cansaba, a lo que Agustín respondió: «En servicio de su majestad no puedo cansarme nunca». Sea como fuere, María Cristina no podía casarse por la cuestión de la regencia y  por sus creencias tampoco podía concebir cohabitar con Muñoz sin casarse. Tenía que elegir entre conservar el trono para su hija o casarse con Agustín Fernando Muñoz.

En aquella época, existía una forma de sortear aquella disyuntiva: el 18 de diciembre de 1833, a los tres meses del fallecimiento de Fernando VII,  contrajeron matrimonio  secreto en el Palacio Real de Madrid ante dos testigos. Durante siete años continuó siendo regente al mismo tiempo que tenía ocho hijos con Agustín Fernando Muñoz. A los hijos los enviaban a París  para su cría y educación.  Hasta tal punto fue la comidilla de Madrid el matrimonio secreto de la reina María Cristina de Borbón con el capitán de la Compañía de Guardias de Corps don Agustín Fernando Muñoz y sobre sus numerosos embarazos, que hicieron circular incontables rumores. Hasta el extremo que recibió el calificativo de “mujer oficialmente viuda y públicamente encinta”. Y a Agustín Fernando Muñoz lo llamaban "Fernando VIII".

Por Madrid corrían coplillas como esta:

Clamaban los liberales/ que la reina no paría/ y ha parido más muñoces / que liberales había

A causa de estos embarazos el secreto dejó de serlo. Cinco horas después del nacimiento del último y séptimo de sus hijos con don Agustín Fernando Muñoz, María Cristina, como reina regente se vio obligada a vestirse y acudir a leer el discurso de apertura de las Cortes. Sufriendo como consecuencia del esfuerzo un desmayo.

Los acontecimientos bélicos cambiarían este estado de cosas.

La victoria del general Baldomero Espartero sobre los carlistas en 1839 rompió el equilibrio precario sobre el que se asentaba la vida de la familia oculta de la Reina regente.

Recibido en Madrid en loor de multitudes, Espartero se hizo con una copia del documento que unía en matrimonio a Fernando Muñoz y a María Cristina y le hizo chantaje:

O se marchaba, asumiendo él mismo la regencia, o lo hacía público, para escarnio suyo.

María Cristina renunció a su puesto y puso rumbo al exilio de París  -seguida muy de cerca de Fernando Muñoz-, donde estaba establecida su numerosa prole.

Espartero, con el fin de asegurarse el poder y para conjurar cualquier tipo de maniobra oscura de la depuesta Reina regente, hizo público el secreto poco después.


La pareja, desde entonces, hizo vida de matrimonio. Instalados en el palacio de la Malmaison, de su propiedad, comenzaron a disfrutar abiertamente de su nueva vida. El problema es que no eran matrimonio, como habían pensado. Sus hijos, por ende, eran ilegítimos.

La Iglesia, supieron entonces, no había reconocido su boda al no haberse cumplidos las condiciones básicas, esto es, tener el permiso correspondiente de los párrocos respectivos para que la ceremonia pudiera celebrarse fuera de sus parroquias.

A María Cristina, siempre religiosa, casi le dio un patatús.

Sin quererlo había vivido “en pecado” con el hombre que creía su marido, al igual que hiciera su suegra, María Luisa de Parma, con su valido, Manuel de Godoy. 

La ex Reina regente apeló directamente al Papa.

Movió poderosas influencias para obtener un dictamen positivo que les devolviera a la legalidad; se gastaron una fortuna para conseguirlo.

Finalmente, lo lograrían, aunque antes tuvieron que cumplir una penitencia, que no deja de ser curiosa: prohibido tener relaciones sexuales durante tres meses.

El matrimonio entre María Cristina de Borbón y el ex guardia de Corps, Fernando Muñoz, duraría cuarenta años.

Permaneció en Francia el resto de su vida y solo volvió a España cuando su nieto Alfonso XII ocupó el trono, si bien con la limitación de no poder instalar su residencia definitiva en el país. Ni su hija ni su nieto tuvieron buena relación con ella, debido a que no vieron con buenos ojos su segundo matrimonio.

Muñoz moriría en 1873; María Cristina, en 1878.

Su epitafio histórico dice que fueron un matrimonio feliz.













miércoles, 2 de febrero de 2022

93. Franco, organizador de peregrinaciones a La Meca

 


SÍ, sí, tal como suena. En diciembre de 1936, la Guerra Civil acababa de estallar y Radio Tetuán anunciaba a todo el protectorado español en Marruecos que el general Francisco Franco había preparado un barco militar de vapor para llevar a trescientos musulmanes de Ceuta a Jedda, el puerto saudí donde empieza el peregrinaje a la Meca. Desde entonces y hasta 1951, el régimen franquista organizó y financió el hajj, la visita que cada musulmán tiene que hacer, por lo menos una vez en la vida, al santuario más importante del islam. No tengo más detalles de esa primera "romería", pero sí de la siguiente, que fue más pintoresca. Incluso he tenido la suerte de encontrar en internet varias fotografías, a pesar de ser un episodio poco conocido, que nadie piense que esto es un cuento.

Una serie de viajes a la Meca fomentados y apadrinados por Franco para conseguir un número mayor de reclutamientos de tropas rifeñas esenciales para luchar en el bando nacional. Aunque se proclamaba que los rifeños que participaron en la guerra civil eran entusiastas voluntarios, lo cierto es que no, que a ello les empujó el hambre: recibían 180 pesetas, 4 kilos de azúcar, 1 lata de aceite y 1 pan por cada hijo que tuvieran.

El 20 de enero de 1.937 salió de Ceuta un barco llamado Domine (rebautizado con el nombre de Mogreb el Aksa) con 537 peregrinos. Escoltado por los cruceros Canarias y Baleares,  se dirigió a aguas italianas, donde se reunían con otros peregrinos que venían de diferentes lugares, en dirección a Arabia.

El viaje de vuelta que incluía una visita a Nápoles, Sevilla, Córdoba y Granada. En dicho viaje de vuelta recogieron en Ceuta a otros 600 y pico y así llegaron algo más de 1.100 a Sevilla, donde el mismo Franco los recibió en la Puerta del León del Alcázar. Hubo recepción, discursos rimbombantes y jolgorio amenizado con exhibición folklórica de baile por sevillanas. Las fotografías que ilustran esta entrada, y que son las únicas que he podido localizar fueron realizadas por Cecilio Sánchez del Pando.

El viernes 2 de abril del 1.937 regresaron a Ceuta los peregrinos.  La continuación de las peregrinaciones a la Meca a costa del gobierno surgido tras el conflicto cayó en el olvido. La excusa para clausurar estos viajes fue el estallido de la Segunda Guerra Mundial y la imposibilidad de Franco de salvarles de un posible final trágico en el mar.

Sólo constan otras dos peregrinaciones durante la guerra civil : el 14 de Enero de 1938 con 796 peregrinos, y el último, registrado totalmente de principio a fin por un periodista, el 5 de Enero de 1939 con una lista total de 1009 viajeros, aunque con cambio de barco. Se artilló de nuevo el Domine y se utilizó para los viajes organizados otro barco requisado a las fuerzas republicanas, el Marqués de Comillas.

FUENTES: Conocí la historia a través de un podcast de Nieves Concostrina y las fotografías fueron encontradas a través de Google. He contrastado fechas y datos todo lo que he podido, aunque es un episodio casi desconocido.







martes, 1 de febrero de 2022

92. El saturnismo

 


El saturnismo, una enfermedad causada por envenenamiento de plomo, que provoca serios trastornos mentales, incluso la muerte, se llama así por las saturnales romanas, fiestas en honor a Saturno en las que se consumían grandes cantidades de vino, ya que el vino se conservaba en ánforas recubiertas con plomo en sus paredes interiores para hacerlas estancas.

Se achaca al saturnismo crónico el comportamiento de emperadores como Calígula, Claudio o Nerón, debido a la gran afición a la bebida que tenían.

Se calcula que el consumo medio de vino en la antigua Roma era de entre uno y cinco litros de vino por persona y día. Sólo en el banquete triunfal del general romano Lúpulo (90 a.C.) se consumieron en la ciudad de Roma cuatro millones de litros.